martes, 23 de octubre de 2012

DÍA 91: Espejito, espejito mágico

Mis párpados se resistían a despegarse... por lo que mi visión era aquella mañana borrosa y descolocada.

Me levanté de la cama somnolienta y fatigosa... dirigiéndome, autómata, hacia el pequeño aseo que estaba frente a mi habitación. Entré pausada, mantuve el equilibrio en el centro mismo de la habitación, reinicié mis pasos y abrí la ducha dejando que el agua salpicara levemente mi pijama... todo con absoluta inercia, pues esta rutina era la que desde hacía ya muchos años guiaba cada amanecer mis pasos... lo cual me daba mucha tranquilidad, pues me permitía unos cuantos minutos de condescendencia para que mi mente consciente se desperezara mientras ya había iniciado, mi cuerpo, la rutina diaria.

Con el agua cayendo gravitacional y chocando con ruidosa fuerza sobre las blancas baldosas de la ducha, me froté los ojos y, antes de deshacerme de mi traje de noche e iniciar el aseo personal, me miré fijamente en el espejo.

Solía hacerlo cada mañana y siempre me preguntaba, tras despertarme completamente bajo el agua templada de la ducha, el motivo por el que cada día, antes de iniciar el baño reparador, sentía la imperiosa necesidad de mirarme en el espejo... quizás lo hacía para comprobar que seguía allí, pues la noche era tan profunda que me hacía dudar de mi propia existencia... quizás lo hacía para ir observando paulatinamente el paso del tiempo en mi piel... o tal vez para, tentadora, comprobar si ese día era de esos en los que, a pesar del aspecto amodorrado, me había levantado especialmente hermosa... siempre me preguntaba el por qué de esta conducta mientras, absorta, avanzaba en el proceso de ducha matutina.

Al mirar rutinaria el reflejo que aquella mañana proyectaba el espejo de mi pequeño, pero acogedor, cuarto de baño... necesité incrédula de tres visionados consecutivos... separados entre sí por fuertes parpadeos. Asombrada. Perpleja. Desconcertada y confusa.

Allí, en pie y estática frente al pequeño espejo colgado en la pared, observé atónita lo que delante de mí se proyectaba.

La forma inicial parecía, inequívocamente, la mía... pero si uno observaba meticulosamente la mirada reflectada, podía observar, como en un cine mudo, imágenes continuas provenientes de manera directa de lo más profundo de mis recuerdos... consecutivamente iban pasando experiencias vividas desde la mas tierna infancia... familia, amigos, escuela, desamores, risas, tropiezos, caídas, amores, aciertos, errores, universidad, retos superados, frustraciones, desconciertos, éxitos, valores...

... allí me quedé, inmóvil, viendo aquel filme sobre mi propia vida... dependiente de mí misma, enganchada a mi existencia abusiva.

Peliculera me miré una cuarta y última vez al espejo y, cual Blancanieves inquisitiva observando en él un extraño destello, pronuncié inexactamente ... "en ocasiones me veo a mi misma en el reflejo".

http://angelicaguanche03.wordpress.com/2012/05/28/autoestima-y-autoimagen/


Indudablemente aquella mañana, mientras me duchaba, no experimenté el habitual proceso de resolución de dudas sobre el por qué me miro al espejo cada mañana, puesto que había obtenido ya la respuesta a mis incertidumbres...

... cada día miraba mi reflejo al amanecer para, inconscientemente, recordar quién era, mi valía, qué camino había recorrido y cuál debía recorrer, observar el paso del tiempo y saber que debía aprovechar cada minuto de vida, parar durante unos segundos el devenir repetitivo del día a día y entrar en un estado de etérea realidad... pero, sobre todo, para tomar conciencia, antes de iniciarse el día, de mi existencia, de mis fortalezas y de mis debilidades, pudiendo así asumir los retos de mejora que debía afrontar cada jornada si quería alcanzar mis metas.

Mi reflejo suponía una toma de conciencia de manera inconsciente, pues, al contrario que el resto de las especies, el ser humano tiene la inestimable capacidad de observase a sí mismo en un espejo y saber que es él y que existe en este mundo tan extraño...

... lo sorprendente es que aún así, aún disponiendo de este poder insólito, no solemos hacer uso del mismo y nos conformamos únicamente con hacer uso del espejo para acicalarnos y estar presentables para los demás... pero no para uno mismo... pues sé a ciencia cierta que si uno se queda observando más tiempo del debido su propio reflejo cada mañana hay veces que lo que se proyecta da tanto temor que rápidamente se desecha la idea y se inicia la rutina diaria... es el miedo a enfrentarse a uno mismo... el miedo a que la imagen no sea la deseada... y en lugar de tomarse como una evaluación rápida que ayude a planificar acciones futuras de mejora personal, lo tomamos como crítica destructiva... siendo, sin embargo, capaces de transformarlo en crítica constructiva con un simple parpadeo.

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8 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy profundo, sí señor.
Hoy toca reflexión personal.
Gracias por ello.

Docecuarentaycinco PM dijo...

Hola Anónimo. Gracias a ti por tu lectura y por tus palabras.
Que tengas un día maravilloso, yo voy a tomarme un café y, tal vez, a darme una ducha tras ver si me sigo reflejando en el espejo... ya te contaré ;).
Un abrazo.

M.G dijo...

Para mi ha concluído el día y sigo pensando sobre lo que hoy has escrito. Llevo todo el día con un análisis interior. El/los espejos que para mi han tenido muchas evoluciones a lo largo de mis vivencias. Pero jamás se me ocurrió pensar algo tan grande y tan simple a la vez cómo lo que hoy nos has dicho sobre la imagen reflejada en el espejo y la persona que se refleja.
Buenas noches. Sigo con la reflexión y creo que va a perdurar en el tiempo. Sobretodo por las mañanas, en ese momento, seguro que ya siempre me acordaré de ti.
UN ABRAZO

Docecuarentaycinco PM dijo...

¡¡Buenas noches M.G.!!

Así que hoy te ha acompañado este pedacito de texto... espero que no te haya incomodado demasiado.

Mañana cuando te reflejes, dile algo a lo que veas, positivo, y veras como te lo devuelve a lo largo de todo el día (o almenos cuando recuerdes esa escena durante el resto del día al meno te saldrá una sonrisita).

Ya me dirás si la reflexión que me comentas sigue su andadura o te deja descansar ;).

Un beso enorme y mañana que tengas buen día :).

Menchu dijo...

Creo que ya comenté que yo no me miró mucho a los espejos.
Ahora, casi siempre lo hago con J, porque a ella le encanta. Empieza con una sonrisa y acaba muerta de la risa, tratando de cogerse a si misma ... Lo hacemos un par de veces al día: justo al levantarse (en este momento sólo mira apoyada en mi hombro) y después en algún momento a lo largo de la tarde (es cuando juega).
Si desvío la atención y me concentro en mi cara, aún me sigue sorprendiendo ver reflejada tanta felicidad y dulzura en mi expresión.

Creo que a partir de ahora, lo ejercitaré yo sola también, del modo que propones, a ver si noto algún cambio adicional ...

Docecuarentaycinco PM dijo...

Si Menchu, recuerdo muy bien cuando me dijiste que el espejo no era especialmente un gran aliado para ti )yo ya tenía escrita esta historia y me vino rápida a la cabeza ;D).

EL espejo puede ser, como decía, un agente crítico constructivo o destructivo... todo depende de los ojos con los que nos miremos... no es facil, pero es un reto que a veces se recomienda asumir ;).

Un besazo y ¡feliz día!

Aldabra dijo...

por las mañanas no me da tiempo pa ná... y aunque me mire al espejo casi ni me veo porque voy muy dormida.

biquiños,

Docecuarentaycinco PM dijo...

Ay Aldabra, como te entiendo.

Aunque tambien creo que de vez en cuando debemos sacar un poco de tiempo para dedicarle a esta proyeccion,a la busqueda de ese reflejo externo e interno... seran solo segundos, como mucho minutos... y lo recogido sera, a buen seguro, mas que lo invertido.

Un besazo enorme