sábado, 6 de octubre de 2012

DÍA 74: Antes de aprender a nadar tienes que estar dispuesto a hundirte

Acudí a Ella en esa ocasión por ser quien, con un arte propio del mayor hipnotizador jamás conocido, podía ayudarme a esclarecer el misterio que desde hacía días me llevaba enloqueciendo.

Me dijo que podía verme a eso de las 4:25pm, que fuera escrupulosamente puntual, ya que a las 5:55pm tenía otro encuentro ineludible. Aquello me sonó más a cita médica que a encuentro entre amigas... aunque quizá mi miedo a nuestra conversación era el que provocaba que mi cabeza girara como un torrente entre dudas, justificaciones y miedos varios.

Llegué antes de la hora, serían las 4:15pm cuando pulsé el botón metálico conectado con el timbre de su casa. Desde la calle pude escuchar, estrepitoso y melódico, el sonido provocado con mi llamada. Tenía la ventana abierta, y vi que por ella intentaban escapar, con ayuda del viento, las cortinas de gasa color burdeos... acompañadas por el sonido del timbre y por los miedos personales que habitualmente Ella solía desechar con esa habilidad pasmosa... Airear siempre es bueno, pensé.


Estuve esperando en el portal exactamente diez minutos.

En el momento en el que miraba ansiosa mi rosado reloj de pulsera, dudando sobre si Ella se acordaba de nuestro encuentro... tras mi espalda se abrió la puerta y salió un hombre de mediana edad, con semblante apesadumbrado y afligidas facciones en su rostro pero cierta esperanza en su mirada. Me saludó indiferente, automatizado, e inició su pesado caminar por la acera... hasta la esquina donde ya le perdí la pista. Me evocó la imagen de un alma perdida en las profundidades de sí misma... desorientada, confusa...

... concentrada en mis pensamientos me sobresalté al escuchar inesperadamente su voz enérgica a través del auricular...

"Llegaste antes de tiempo, te pedí que fueras escrupulosa en tu llegada... ni antes ni después. 
No era capricho personal, únicamente quería no hacerte perder el tiempo, pues antes de nuestra reunión tenía otra cita acordada desde hace días.
Pero puedes subir ya, aquí ya está todo preparado para que podamos  empezar"

Me invadió un temblor interior que me mantuvo paralizada durante unos segundos, exactamente el mismo tiempo que tardó la puerta en comenzar su propio estremecimiento acompañado de un sonido similar al de un zumbido... señales inequívocas de que Ella estaba dándome paso a su portal abriendo el acceso a un mundo de catarsis y de arrojo de lastre inservible.

Cuando entré a su casa un olor intenso a café e incienso me dio una cálida bienvenida.

"Estoy en la cocina, ayúdame con las tazas, por favor"

Su voz salía despedida desde la última puerta al fondo del pasillo... dejé mi bolso y mi abrigo y me dirigí inquieta a su llamada.

Los siguientes noventa minutos en los que estuvimos charlando animadamente fueron, sin duda, reveladores.

Y ahora, aquí sentada en el húmedo césped del parque frente al río, medito profundamente sobre un concepto que Ella, a lo largo de nuestros minutos de conversación, sembró en mí no sin antes arar mis entrañas preparándolas para la siembra.

Miro fijamente fluir el agua por el cauce y traigo de nuevo sus palabras a mi recuerdo...

"El cuerpo del ser humano esta hecho para nadar sobre la superficie del agua.
Si desciende durante demasiado tiempo sin la protección y las herramientas adecuadas... se ahoga.
A la mente y al alma les sucede lo mismo, no están creadas para bajar a las profundidades... su zona de confort también es la superficie.
 Cuando uno se aventura a descender en sus sentimientos, emociones y en su ser más oculto sin la adecuada preparación física, psíquica y ambiental... se corre el enorme riesgo de fallecer en el intento.
El autodescubrimiento debe llevarse a cabo tomando conciencia de riesgos y planificando adecuadas medidas para evitar el desfallecimiento...
... en caso contrario...
... se corre el peligro de morir ahogado en las propias profundidades..."

Me tumbé sobre la hierba, dejando que mis manos acariciaran el verdor y las gotas de agua fruto de la humedad asfixiante... pensé en aquellas cortinas color granate profundo... y vislumbré cómo seguían ondeando agitadamente hacia la calle... acompañadas de intenso olor a café recién hecho, de aromático incienso y de mis volátiles temores precipitándose hacia la nada...

... consumados...
... extinguidos...
... ahogados.
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4 comentarios:

Aldabra dijo...

¡que verdad tan grande!

biquiños.

Docecuarentaycinco PM dijo...

¡¡HOLA ALDABRA!! Te echaba de menos, he estado varios dias por tu blog pero la rapidez con la que pasa el tiempo me quitaba minutos para hacerte un comentario. Me usta verte aqui de nuevo, sabes que eres muy bienvenida ;).
Un beso enorme, feliz día y muchas gracias por comentar, me encanta que me deis vuestra opinion.

Anónimo dijo...

Maintenant, je suis content que j'ai remarqué docecuarentaycincopm.blogspot.ru, exactement l'information appropriée qui voulaient!

Docecuarentaycinco PM dijo...

Hola Anónimo, la verdad es que no se absolutamente nada de Francés, pero el traductor de google nos salva de muchas situaciones y ésta ha sido una de ellas ;). Por lo que veo te alegras de haber encontrado este espacio que te apota justo o que estás buscando, no se si en texto, imágenes o videos, en cualquier caso ¡¡BIENVENIDO!! puedes asomarte a 12:45pm siempre que te aptezca serás siempre bienvenido.

¡¡FELIZ DÍA!!