miércoles, 26 de septiembre de 2012

DÍA 64: Pecados capitales

Anochecía inevitable aquel Miercoles 12 de Diciembre de 2012.

Enfrascada en mi lectura y evadida de todo lo que me rodeaba viajé a mundos desconocidos de mano de un interesante articulo sobre predicciones Mayas a través de indescifrables y misteriosas palabras estampadas con tinta indeleble en fragiles páginas recicladas de revista.

Sostenia entre mis manos la ultima publicacion de un interesante boletín que se autoproclamaba como "cientifico"... aunque sobre sus métodos de investigación objetiva prefiero no entrar en debate, los años de Tesis Doctoral en Salamanca habían creado en mí una coraza realmente crítica ante todos esos estudios que muchos signatarios determinaban como empíricos.

El caso es que, mientras leía, mi imaginación y mi mente volaron parejas a tiempos remotos, donde, rodeada de inmesas piedras piramidales, montes de selva bravía y nativos zahorís, fui testigo de cómo se visionaron las predicciones Mayas... especialmente una que atormenta hoy en día a la humanidad y que versa sobre el fin del mundo y un lejano mes de Diciembre del año 2012.


Me mantuve sumergida durante horas navegando despreocupada entre vaticinios, coloridas plumas, sacrificios atormentados, rituales honoríficos encarnados en juegos mesoamericanos de pelota, construcciones de agua, roca y espesura arbórea, máscaras antropomórficas, profecías y grandes cestos tejidos en mimbre colmados de jade, cacao, maiz, calabaza y sal.

No recuerdo cómo regresé a la quietud de mi sala de estar... pero al retomar mi conciencia y mi forma corpórea pude ver que la noche, compañera mía en el inicio de la abstraída lectura, quedaba ya lejana... pues el reloj de pared marcaba las 6:45am... del Jueves 13 de Diciembre de 2012.

A los quince minutos sonaron estridentes siete campanadas y fue en ese instante en el que realmente desperté con totalidad de mi ensoñacion. Desperté en muy mala postura y necesite unos segundos para desperezarme con cuidado, desatornillando al mismo tiempo mi dolorido cuello.

Me encontraba en ese proceso de desentumecimiento cuando, como una llamarada interna de agitación, un recuerdo se instaló en mi interior como una visión fatídica...

... eclipses, universos y astronomías sobre la Península de Yucatán pronosticaban un fatalista 21 de Diciembre de 2012... y eso, según el calendario que observaba confusa en mi teléfono movil, se encontraba a tan solo una semana de aquella insólita mañana.

Recopilé en mi recuerdo, aún sonmoliento, todo lo visionado en aquel viaje astral y a continuación, sin perder un solo segundo, apunté, con desorganización y ansiedad, toda la información que logré rescatar en una amarillenta libreta de espiral.

Una vez analizados, de manera más ordenada, los datos proféticos recuperados, decidí iniciar mi aventura de 7 días de duración teniendo como único objetivo salvar a los pueblos que habitaban la Tierra en nuestros días de la hecatombe inapelable que los antiguos Mayas habían pronosticado...

... y para ello comencé la hazaña planificando mi estrategia de ataque...
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2 comentarios:

David dijo...

¡Qué giro para el final!... ¡Que bueno!

Docecuarentaycinco PM dijo...

¡Hola David! ¡Se te echaba de menos por aqui!.

Bueno, este final es en realidad el principio de una serie... la cual para completarla necesitaremos 8 días más a partir de hoy ;).

Un nuevo "experimento"... la cosa es buscar el reto y la experimentación, ya me diréis qué os parece.

¡¡Feliz día!!