lunes, 24 de septiembre de 2012

DÍA 62: Buscando en el baúl de los recuerdos

Habíamos decidido pasar aquella fría mañana en el desván ordenando cajas, al fin y al cabo, no podíamos planificar actividades que requiriesen salir al exterior, pues estábamos viviendo uno de los inviernos más gélidos de la última década y se habían activado todas las alertas en la ciudad en previsión de las ineludibles nevadas venideras.

Ella quería, como suele ser habitual, iniciar el acondicionamiento por el final de la buhardilla. Algo absolutamente caprichoso, pues para llegar a la parte final del abarrotado ático en el que nos encontrábamos, había que escalar entre montañas de objetos amalgamados, resultado del paso de los años y la acumulación progresiva.

Estaba todavía justificando mi postura de comenzar por la parte frontal, justo desde el punto en el que nos hallábamos, cuando ella ya había iniciado el gateo entre muebles, cajas, objetos indescriptibles y toneladas de polvo que revoloteaba disperso a su paso.

Sentada en el escalón superior de acceso al trastero esperaba paciente a que se diera por vencida y tuviera que regresar sobre sus pasos, pudiendo entonces empezar, ordenadamente, nuestra tarea matutina.

Pero de pronto escuché un perdido grito rebotando desde algún lugar perdido dentro de aquel caos de objetos...

"¡No te imaginas lo que estoy encontrando por aqui!
¡Vamos a pasar unos días interesantísimos perdidas entre el tiempo y el espacio de tu desván"

Temblé de miedo al escucharla. Parálisis imprevista en mis ojos y en mi alma.
Espanto en estado puro solo de pensar lo que se me venía encima (por culpa de esta fría ola que había decidido estancarse en nuestro pais y por culpa, también, de mis singulares ideas para mañanas de forzoso encierro).

Esperé aproximadamente cuarenta y cinco eternos minutos sentada en la misma posición, únicamente acompañada de expresiones de emoción sonora emitidas por sus hallazgos, ruidos estrepitosos provocados por la caída de cuerpos que mantenían el equilibrio en inestables puntos de apoyo y acompañada, también, por una férrea paciencia curtida a base de experiencias previas vividas a su lado.

La última vez que miré mi pausado reloj de pulsera eran las 10:38am... y justo en ese momento gritó lejana...

"¡¡AQUI ESTÁ!! ¡¡LO ENCONTRÉ!!"


... y a los pocos minutos salió de aquel maremagnum de papeles, plásticos, vidrios y maderas talladas, acompañada por un singular fotógrafo y una antigua cámara para retratos... de esas de revelado manual, sonrisa mirando el pajarito y olor a productos químicos que delatan y eternizan sueños congelados en el tiempo...

... se quedaron ambos mirándome estáticos... yo seguía congelada, sentada en aquel escalón, anonadada. Sin articular palabra, sonido, ni gesto.

Entonces ella hizo espacio a su alrededor, apartando los objetos caídos al suelo cerca de mí. Ubicó la cámara, la cubeta con la aleación acuosa del revelado y el pajarito... se escondió bajo el paño tras el objetivo y ordenó...

"Ponte de pie y acércate más al fotógrafo, no cabéis así en el encuadre. 
Esto no es trabajo fácil..."

Yo, todavía conmocionada, me dejé llevar automáticamente. Olvidando por completo el motivo que nos había llevado al desván aquella mañana de frío invierno... olvidando mi presente desconcertado y... recordando tiempos atemporales junto al fotógrafo... 

... en definitiva... retornando a mi baúl de los recuerdos casi olvidados...

"¡QUIERO VUESTRA MEJOR SONRISA!"

... y pulsó el disparador de la cámara...


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3 comentarios:

M.G dijo...

Un dia de estos subiré yo también al desvan, mi almacén de los "porsiacasos" y de los "preciados recuerdos". Necesito una fórmula mágica y mucha dosis de desapego para conseguir sacar al basurero muchos de ellos que permitan dejar paso a otros más recientes que ocuparán su lugar. Al fin y al cabo para eso están hechos los camarotes,no?. Su vaciado y llenado no deja de ser tarea cíclica. ¡ Pero cómo cuesta dar este paso!. Un dia de estos lo haré, lo prometo.

Aldabra dijo...

hay que ver lo sorprendente que te hace Ella la vida!

biquiños,

Docecuarentaycinco PM dijo...

¡HOLA M.G y Aldabra! La verdad es que me hace la vida intensa y divertida, eso es cierto, aunque a veces me agobie un poco y me enloquezca ;).
En cuanto a los desvanes, para eso están M.G., para cumular recuerdfos, aunque tambien es cierto que muchas veces nos agobian y enloquecen ;).
Un besazo para cada una y ¡¡FELIZ DÍA!!.