jueves, 23 de agosto de 2012

DÍA 30: La insoportable levedad del ser

Aquel día resultaba ser realmente extraño, climatológicamente hablando. Llovía, salía el sol, bajaba la temperatura, granizaba, salía el arco iris, emergía un calor asfixiante... en definitiva, un día insólito en pleno mes de Septiembre.

Era un dia ciertamente raro, así que decidí no hacer mucho ruido, pasar desaparecibida y dejar que el tiempo... lánguido... siguiera su camino e hiciera su trabajo... mientras yo, despreocupada... lo perdía sin ningún tipo de remordimiento...

Tumbada en la cama reflexionaba tranquila sobre la vida y sobre pasajes de mi propia existencia... como quien disfruta con el visionado de una película de esas antiguas, sin sonido, en blanco y negro y con cortes claros entre fotogramas...

Concentrada en aquella tarea resultó que, súbitamente, vino a mi recuerdo la portada de un libro...


 ... recordé de pronto el intento frustrado de lectura la primera vez que cayó en mis manos aquel ejemplar... sinceramente, no entendía absolutamente nada de lo que aquellas palabras, consecutivamente escritas, querían transmitirme... era como leer en un idioma no aprendido... era como buscar a ciegas en un cuarto oscuro... aquella fue la primera vez que desobedecí a mi estricta norma personal de que "todo libro iniciado debe ser finalizado"...

... abstraída sobre mi cama hilé aquel recuerdo con uno posterior, en el que, tres años despues aquel mismo libro regresó, extrañamente, a mis manos y le dí una segunda oportunidad.

Aquella obra supuso entonces un antes y un despues en mi vida como lectora y en mi vida como ser. Sin levedad y sin aquella insoportable incoherencia que tres años atrás me había impedido leer aquel tesoro escondido, descubrí que todo tiene su momento para poder ser entendido... y descubrí, al mismo tiempo, que las segundas oportunidades traen cosas muy positivas en muchas ocasiones.

Caí rendida a mis meditaciones justo cuando un débil rayo de luz entraba por mi ventana... no creo que durara mucho su intrusión, ya que poco tiempo despues me desperté sobresaltada por una inesperada tormenta eléctrica que me obligó a levantarme y cerrar herméticamente todas las ventanas... aproveché entonces para prepararme algo de cenar y dar una nueva oportunidad a otro ejemplar que jamás fui capaz de terminar... El clan del oso cavernario...

... aunque, me confieso, en esta ocasión no tuvo éxito mi reconquista y aquel pesado tomo se deslizó entre las sábanas finalizando su trayectoria chocando contra el suelo... suavemente... pues yo continué mi sueño ignorante a la caída de tan considerable publicación...
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6 comentarios:

Rocio dijo...

Enhorabuena, un post magnífico.

Docecuarentaycinco PM dijo...

¡¡¡Muchas gracias Rocio!!! Me alegra enormemente que te haya gustado.

Bienvenida a mi ventana, espero que regreses y quieras compartir esta entrada y salida de mi vida contada a modo de cuentos breves.

Un beso enorme y ¡FELIZ DIA!

Aldabra dijo...

ví la peli pero no leí el libro, sí leí otros de Kundera.

biquiños,

Docecuarentaycinco PM dijo...

Yo al revés Adabra, leí el libro y no quise ver la película (prefería quedarme con las imagenes y emociones que la lectura habían creado en mi retina).
Te recomiendo encarecidamente el libro, es un joya.
Un besazo (esperando a que pase el huracán Isaac ;D).

Ro dijo...

Holaaaa señorita puertorriqueña! bueno, te he dejado un macro comentario en mi blog, jaja, pero no podía no pasarme a escribirte. ayer estuve por aquí y me leí algunas cosillas. Eres una artista! No sé a qué te dedicas pero tienes un don, eso está clarísimo. Y me encanta porque son relatos fáciles de leer, incluso cuando vas con prisas. Fijate que ayer me leí varios. Enganchas mucho, eh?
Luego me lié con los regalitos de Mai y no te escribí. Yo me enrollo bastante sin darme cuenta y era tan tarde que al final lo dejé.

Pues describes perfectamente algo que nos pasa muchas veces con los libros. De hecho yo tengo algunos sin terminar esperando su momento (no me enorgullece pero sí es cierto que a veces hay que encontrar los momentos adecuados).

Ocurre igual cuando lees un libro en un momento personal determinado que te hace entenderlo de diferente forma a cuando lo vuelves a leer. Es muy curioso porque lo que hay escrito obviamente no cambia, pero sí la forma de percibirlo, por eso creo que cuando te interesa mucho un libro determinado es conveniente comentarlo con otro amigo que lo haya leído. A ver qué ha entendido él! jaja ;D
Yo lo hago con los de Paulo Coelho. A Fer -el fotógrafo- no le gustaba nada leer, le regalé "11 minutos" -creo que dentro de lo que es Coelho, es lectura perfecta para un chico ;D - le gustó tanto que ahora nos pasamos sus libros y los comentamos después. Sorprenden bastante las distintas percepciones, y creo que de algún modo conoces en algo más a la otra persona.

En fin, preciosa, que me enrollo y me salgo del tema de una forma que da miedito, jaja! Sigue con este blog porque es un tesoro! Y bueno, ya nos cuentas que tal sobreviviste al huracán. A mi me da cosilla sólo con pensarlo, con lo cagueta -con perdón- que soy... ;D

Un besito enorme!! y piensa que será una experiencia que lo mismo te inspira para nuevos relatos.

Docecuarentaycinco PM dijo...

RO, MI GADITANA FAVORITA!!! Que pedazo de ilusión tu comentario.

Te cuento que ultimamente tengo un poco de insomnio... me desperté pronto, miré el teléfono (lo dejo siempre sin sonido sobre la mesilla, a mano... que esto de vivir lejos de la familia crea muhas obsesiones jajajaja), veo que me has dejado un comentario lo leo sin casi poder abrir los ojos y... lo que en otras ocasiones hubiera sido levantarme y ponerme a hacer cosas, fue un volverme a dormir unas cuantas horas plácidamente!. Lograste que me durmiera de nuevo con una sonrisa de alegria en mi cara.

Asi que en cuanto me he despertado por segunda vez y me he levantado (esta vez si ;D), he venido corriendo a contestarte.

Muchas gracias por tus palabras y muchas gracias por compartir tus vivencias conmigo.

Sabes que tu blog me encanta tambien, porque tiene ese punto de literatura que me ha enganchado.

Desde luego aqui tienes una lectora y, si te sigue gustando lo que ves por mi ventana, espero que te sigas asomando a la mia.

Uno de mis objetivos con el blog es hacer que quien lo lea cada dia, se evada por unos minutos de todo aquello que provoca estruendo en la cabeza y en el corazón, si logro que sueñen por unos minutos (y que ese sueño quede como un pequeño poso...) me doy por satisfecha. El hacer cada cuento cortito es por eso... no dar mas trabajo del necesario. Ademas hoy la vida va muy rapido (vivi 5 años en Madrid por trabajoy y sé el ritmo que se lleva en muchos sitios...)

Todos (o casi todos) los cuentos cortos tienen una base real en mi vida (con más o menos envoltorio contado pero todos estan basados en algo que realmente me ha pasado, he pensado o he sentido... ¡o todo a la vez!).

En cuanto a qué me dedico... poco a poco, que si te cuento el final de la historia le quitamos encantado ;D.

Nos leemos en estas pequeñas ventanas, disfruta, se feliz y ¡¡BUEN DIA!!