sábado, 11 de agosto de 2012

DÍA 18: Agua que no has de beber

Hace años, en pleno invierno, ella se presentó en casa a primera hora de la mañana. 

Aquel día, Sábado en pleno corazón del mes de Febrero, nevaba y hacía muchísimo frío, lo que había provocado que las tuberías de su casa se congelaran y su rutina matutina (si es que acaso ella tenía alguna) no pudiera llevarla a cabo.


Llamó cinco veces ininterrumpidas... abrí la puerta... entró fugazmente en casa y comenzó a deshacerse de la ropa haciendo breves descansos para frotarse enérgicamente las manos.

Iba desprendiéndose de cada prenda con absoluta coordinación... se asemejaba a una entrenada athleta olímpica de gimnasia deportiva... de esas que, entre pirueta y pirueta, gesticulan sus brazos al aire como si bailaran alguna danza de origen árabe (obviamente preferí reservarme compartir en voz alta la similitud, no quería abstraerla de su tarea).

Cuando mi salón dejó de estar pulcramente ordenado y pasó a parecerse a unos grandes almacenes en plenas rebajas de invierno ella dijo:

"Creo que el agua de mis tuberías quedó congelada porque sabía cuál sería su futuro al llegar al final de su viaje... Es lo que muchas veces termina sucediendo, quedarse por el camino antes de conocer cuál será el final real de la historia"

No pude rebatirle. Yo misma había dejado de avanzar por muchos caminos en mi vida pensando que no me llevarían a ningún sitio...

"Y además, lo peor de todo es que, cuando llegue el deshielo, el agua, ahora estancada, comenzá a deshacerse lentamente y no solo no llegará a mi casa ni a la de ninguno de mis vecinos, sino que caerá por las tuberías obligándose a retroceder todo el trayecto que, con presión y energía, había logrado subir. 
No se lo merece ni ella, ni nosotros.
No te digo más."

Sutilmente me dí la vuelta y entré a la cocina, creo que una buena infusión le ayudará a templar el mal genio que trae, y, de paso, calmar ese ingenio imparable que me descoloca en tantas ocasiones. 

Además hoy es Sábado, mi día de descanso... cuando termine de murmurar es probable que se lo diga... aunque no confío que apoye mi decisión de asueto en absoluto... veremos en qué acaba todo esto...


2 comentarios:

M.G dijo...

Me gusta esa observación - reflexión.
Buen fin de semana.

Docecuarentaycinco PM dijo...

Me alegra, una vez más, que te gustara el cuento del día.
"Sencillez" para un sábado de Agosto (aunque por aqui ya estamos siguiendo el ritmo normal de trabajo).

Que disfrutes del fin de semana!!

Besos.