jueves, 9 de agosto de 2012

DÍA 16: Criaturas suburbanas


Viajar con ella en Metro era toda una aventura... como podréis imaginar.

Todo iba bien hasta subir al vagón.

En la entrada, ella, concentrada, sacaba ciudadanamente su ticket, cruzaba los tornos delicadamente, se montaba en las escaleras mecánicas y, educadamente, se ubicaba a su derecha (dejando así pasar a los viandantes que quisieran acelerar su llegada al andén caminando las escaleras por la izquierda...), recorría extrañamente silenciosa los pasillos suburbanos y esperaba, despreocupadamente, en el andén de la línea de Metro correcto (presentaba incluso despreocupación cuando los altavoces ubicados, estratégicamente, en los túneles informaban de algún indeseado retraso en la llegada del tren... comportamiento, me reconoceréis, un tanto extraño...).

Todo iba bien... hasta subir al vagón.

Cuando el tren del Metro se acercaba por el oscuro tunel, acompañado de un ensordecedor ruido (si cerrabas los ojos a tiempo, podías incluso asegurar que lo que iba a tocar suelo frente a tí era un Airbus A380 y no un vagón de Metro...) ella avanzaba dos pasos, manteniendose erguida y estática tras la línea amarilla de seguridad.

Todo iba bien... pero cuando ella subía al vagón... una vez las puertas se cerraban y el Metro iniciaba su recorrido hacia la siguiente estación... ella se recostaba en el suelo, sacaba, de una bolsita azul, una fina manta y una mullida almohadita (que ya traía hinchada, por eso de ahorrar tiempo) y pedía a los viajeros que, uno a uno y, a poder ser, por orden, le leyera el primer párrafo de su libro, audio-libro, e-book o i-phone...

"Se les pagará con un bonito sueño compartido durante la duración de este trayecto. Muchas gracias."


Si ya sé... que si los sueños compartidos son más fuertes... que si tantas almas sentadas tan cerca sueñan entre hojas cosas diferentes... que si soñáramos juntos la vida sería más coherente ... pero yo, si os soy sincera, deseaba bajarme en la siguiente estación y olvidar esa escena... 

... aunque, como suele ser habitual, todo aquello terminaba confúsamente con los viajeros en pie y regalando un fuerte aplauso haciendo honor al final del acto... llegando a la última estación.... con ella, en posición reverencial, agradeciendo la asistencia y participación...


4 comentarios:

M.G dijo...

Me ha gustado este cuento. En el subsuelo y más en el urbano, al parecer se llegan a encontrar mil y un personajes e historias que pueden llegar a hacer las delicias creativas del escritor/a despechado por las musas. Sí, claro,también existen en el exterior, pero parecen màs difuminadas quizás por la luz natural, no?.
¡ Viva la imaginación! ¡ Viva la observación!
Buen dia.

Docecuarentaycinco PM dijo...

Buen día M.G.!!
CIertamente el mundo bajo el safalto es... eso... otro mundo ;).
Tras vivir mucho años en una ciudad con Metro, efectivamente la de vivencias extrañas que una puede contar son innumerables.. pero ¿qué mejor que empezar con un cuento?
Feliz Jueves!!

Menchu dijo...

No sé … yo he debido darle una interpretación muy particular … Después de años y años en metro, en todas las líneas, a cualquier hora y en cualquier estado (despierta, dormida, cansada, expectante, nerviosa, alegre, sola, acompañada, con maletas, con tripota de muchos meses, …), debo decir que en más de una ocasión me he sentido “pececillo” y, de haberme dejado llevar, habría metamorfoseado para conseguir el vagón para mi sola. Debo estar haciéndome mayor (léase cascarrabias)!

Docecuarentaycinco PM dijo...

¡Hola Menchu! QUe le hayas dado una interpreacion particular ¿es estupendo! de hehco para esto están estas miradas por mi ventana. Cada uno que lo lea desde su espacio personal ;).
En cuanto a la experiencia de viajar habitualmente en metro... pues podría decirte mil cosas, pero me quedo con eso, con que es una experiencia en si misma. Algo tan "simple" conlleva muchas cosas adicionales, para cada uno una, pero desde luego algo comçun es esa sensacion de "pececillo" y de encierro, encerrarse bajo las calles de una gran ciudad carcelaria es curioso cuanto menos.
Un besazo y ¡¡GRACIAS POR EL INTERES CON EL QUE SIEMPRE LEES LAS PUBLICACIONES!!