viernes, 10 de agosto de 2012

DÍA 17: ¡Buen provecho!

Decidimos, de manera improvisada, transformarnos en cocineras elitistas aquella tarde de caluroso Verano.

Desde luego, siguiendo su habitual modus operandi, primero tuvimos que hacernos con el uniforme completo, lo que nos llevó a atrasar nuestra entrada a los fogones, ya que la tienda temática más cercana estaba a no menos de tres paradas de metro...

Una vez vestidas con nuestro inmaculado delantal y nuestro salubre gorro de cocineras, procedí, de inmediato, al acondicionamiento de la cocina haciendo suficiente espacio en mesas y encimeras para la cacharrería.

Finalizada la organización previa, inicié mi busca y captura de libros sobre platos exóticos que guardaba, empolvados, en mi vasta biblioteca.

Me encontraba subida a la escalera intentando alcanzar con mi dedo índice el lomo rojizo de aquel ejemplar de platos tailandeses, ubicado en la cuarta estantería, cuando ella gritó desde el otro lado del salón:

"¡No te pongas ahora a perder el tiempo buscando libros!... baja de ahí que no tenemos toda la tarde..."

Me giré con sumo cuidado (pues me encontraba manteniendo el equilibrio sobre aquella debilitada escalera de madera) e iba a proceder a replicarle que sin una guía culinaria adecuada nuestro sueño de cocina elitista se convertiría en humo, cuando me encontré aquella escena... ciertamente, aún no sé cómo puedo sorprenderme con ella... aún no entiendo cómo no la veo venir con estas imprevisiones...

 
 
Su delicada perspicacia y, especialmente, mi cara descompuesta le ayudaron a reaccionar y darme  rápida una respuesta... antes de que cayera desplomada desde lo alto de la escalera... lo cual agradecí enormemente....

"No preguntes demasiado, solo te diré que nuestro menú del día...
¡será una sorpresa para el vecindario!. 
Cuando acabemos les invitaremos a probar nuestro mágico brebaje, en el que habremos quemado todos sus sueños frustrados, las desesperanzas y las pesadas cargas que arrastran de su pasado. 
¡Mañana tendrán una nueva oportunidad en su vida!... con energías recargadas, como Obelix y su extraordinaria pócima, podrán afrontar con fuerza las desavenencias que ahora les están ganando terreno" 

Supongo que me entederéis si os digo que, guardando silencio y con gran resignación, inicié mi descenso tranquilo por aquellos siete escalones de madera a los que me encontraba subida.

Evidentemente sus planes fueron ejecutados con perfección milimétrica, pero negociamos un fin de fiesta culinario donde, junto a todo el vecindario, eufórico y festivo, elaboramos un cofre del tesoro en el que escondimos todos los sueños que están por venir...

... finalmente, confesaré, que su tarde de gastronomía del alma no salió tan mal como preveía al inicio de la historia, cuando todavia me encontraba subida a lo alto de aquella debilitada escalera...




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¡BUEN PROVECHO!



4 comentarios:

Aldabra dijo...

una tarta superchula... ¡¡felicidades!!

biquiños,

Docecuarentaycinco PM dijo...

Gracias Aldabra!!!
Te cuento unos secretillos? ;)... me la hizo el que hoy en día es mi marido (por aquellos tiempos era mi novio), fue su primer regalo de cumpleaños para mi (vamos, que nos conociamos solo de meses) y tiene más de 6 años las fotos!!!
Así le añadimso mas misterio al cuento :D.
Un besazo y FELIZ DIA!!

Menchu dijo...

A originales no hay quién os supere. Aprovechándome de la confianza, "regalaré" este video a una amiga, a cuyo cumple no podremos asistir este fin de semana.

Docecuarentaycinco PM dijo...

¡¡CLARO!! Comparte todo lo que quieras :)