viernes, 19 de septiembre de 2014

DÍA 741: Anclas aferradas a mi estómago

A veces fondean anclas de hierro oxidado en mi estómago. Son lanzadas con fuerza desde mi cabeza o desde mi corazón y, al chocar contra las paredes de mis entrañas, arañan dolorosas mi calma atormentada.

Y ahí se quedan, ahí se quedan esas anclas sin escrúpulos, sin esperanzas y sin tiempo estimado de permanencia. Ahí se quedan agujereando, despiadadas, mi abdomen y mis noches de sueño reconfortante. Perforan con su punta mi descanso e instauran insomnios llenos de malestar

Así me tienen las áncoras en noches tormentosas como esta.

Oigo caer con fuerza la lluvia fuera de estas paredes. Sube el nivel de mi mar dulce y siento que me ahogo por no poder ascender a la superficie para coger aire renovado. Me duele el estómago. Me punzan las aristas afiladas de tantas anclas en el estómago marchitas y abandonadas.

Quizás sea el momento de romper las cadenas, salir huyendo, nadar a contracorriente y recuperar la respiración. Abandonar a su propia suerte anclas oxidadas apoderadas con desespero de las paredes de mi frágil y maltrecho estómago.

Despleguemos velas, compañeros, el viento sopla a nuestro favor. Se acerca el momento de retomar el viaje por rutas desconocidas que esperan nuestra valiente expedición.

http://angelcifu-nifaltaquemeimporta.blogspot.com/2011/11/ce-quon-doit-etre-change.html

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2 comentarios:

M.G dijo...

Anclas?.Las anclas se echan para un fin concreto. Las anclas las echamos para amarrar. Ellas están ahí para nuestro servicio, para que las empleemos en caso de necesidad.
Es importante no anclar el futuro ni el destino ni el deveni.
No anclemos un futuro solo por miedos, temores e inseguridades, ni mucho menos por angustias del momento.
Elevemos Anclas. Avancemos contra vientos y mareas. Eso es futuro, vengan tempestades o desajustes emocionales.
ARRIBA y Ánimo.

Docecuarentaycinco PM dijo...

Gracias M.G. por tu comentario.

Desde mi punto de vista hay anclas de diferentes tipos, anclas del pasado, del presente y del futuro. Hay anclas que decubres sin saber que se habían arrojado ahí, hay anclas que no las ves venir, hay anclas invisibles y otras gigantes y que lo ocupan todo... en cualquiera de los casos, todas, absolutamente todas, pueden ser desenganchadas, así que ADELANTE, SIEMPRE ADELANTE. SIn miedo, con decisión, certeza y convicción. Aun sabiendo de antemano que el camino no será fácil.

Un beso enorme y gracias por asomarte siempre por aquí con tanto cariño.

¡Feliz domingo!