martes, 4 de febrero de 2014

DÍA 559: Infinita infinidad

http://naukas.com/2014/01/13/el-diseno-inteligente-vaya-timo-buscando-la-respuesta-al-universo/

Recuerdo con nitidez la primera vez que me abordó inesperado aquel pensamiento.

Yo estudiaba por aquel entonces alguno de los cursos del Bachillerato Unificado Polivalente (el famoso BUP para quienes lo cursamos durante los ochenta y noventa... este último en mi caso).

Era de noche, no podía ser de otra manera, y estudiaba una asignatura relacionada con las ciencias naturales... aunque el tema de natural poco tenía, tanto o menos como el pensamiento que me abordó espontáneo.

Aquella inquietud que surgió repentina me ha perseguido durante toda mi vida, pues ha aparecido sin previo aviso en muchos momentos de belleza universal.

En el fondo, a pesar de la turbación que me produce y del sinsabor que me deja en la boca de mi reflexión humana, me gusta que me arañe la psique, de vez en cuando, esa compleja cavilación.

Aquella primera vez me produjo un profundo agujero negro en la racionalidad y fue entonces cuando asumí, por primera vez, la aparente insignificancia y trivialidad de este mundo y de quienes lo habitamos.

Yo leí aquel capítulo en mi libro de instituto, lleno de estrellas, planetas, constelaciones y mil planteamientos científicos más, cuando de pronto, exhausta ante tanta hermosura divina, dirigí mi mirada hacia la derecha, donde se encontraba, pegado a mi mesa de estudio, un gran ventanal que se abría libre hacia el universo oscuro. Me quedé inmóvil mirando hacia el cielo oscuro, penetrante, conmovedor... y fue en el preciso momento en el que repasaba mentalmente las líneas leídas hacía tan solo un segundo, cuando de pronto, sin previo aviso, mi mente quiso comprender empíricamente aquellas cuatro palabras que desde entonces me persiguen en mi tiempo y en mi espacio inagotablemente: "El universo es infinito".

http://www.imagui.com/a/gifs-animados-sobre-el-universo-TEXGkXxb8

Imposible, no soy capaz de imaginar en mi cabeza la infinita infinidad. Me atormenta. Intensamente.

Lo he intentado por activa y por pasiva, por el norte, por el sur, por el este y el oeste, por lo humano y lo divino, por lo objetivo y lo subjetivo... pero no hay manera. Esa infinita infinidad hace que explote mi calma como supernova. Desazón por la incapacidad de imaginar la belleza infinita. Alboroto interior.

Han pasado unos cuantos años después de aquel emocionante primer encuentro y he descubierto varias cosas al respecto. Por supuesto sigo sin poder traer a mi imaginación la imagen de un cosmos sin límite, siempre que lo intento mi fotografía mental sigue y sigue y sigue y sigue... sin fin. Y eso termina por sacarme un poco de mis casillas.

Sin embargo, lo que sí he descubierto con la experiencia es que en este mundo terrenal en el que amanecemos indiferentes cada día existe belleza infinita igualmente inimaginable... con la pequeña gran diferencia de que aquí, sin duda, podemos acceder a ella y calmar el desasosiego que el firmamento no nos puede proporcionar.

Vivimos acelerados, impertérritos ante la magnificencia de la infinita infinidad. Somos seres inertes la mayor parte de las veces, pues si nos tomáramos más respiros para mirar hacia arriba, para intentar imaginar con entendimiento lo que significa que el universo es inifinito, probablemente, al bajar de nuevo la vista hacia lo accesible observáramos nuestro planeta con ojos mucho más condescendientes.

Te invito a que hoy, mañana o el fin de semana, cuando te tomes un momento de descanso, pares tu reloj y viajes al espacio... intenta escabullirte entre nebulosas y estrellas, siente la libertad de lo infinito. Probablemente cuando regreses a la Tierra tras ese viaje astral inesperado sientas de nuevo la grandiosidad del libre albedrío, recuperarás, por un instante, la emoción de experimentar la atracción de lo incomprensible... como cuando estudiábamos el Bachillerato Unificado Polivalente... como cuando comenzamos, mágicamente, a dar nuestros primeros pasos en un mundo que sigue flotando altruistamente en un universo de infinita infinidad.

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¿ME AYUDARÍAS A CUMPLIR UN SUEÑO? 

¡ES MUY SENCILLO!

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2 comentarios:

Mr. M dijo...

Hola! Vuelvo después de una prolongada ausencia. Tu entrada me ha encantado, a mí me pasa más o menos como a ti, claro que además de pensar en el infinito, también me dedico a pensar en la nada. Y ahí me tienes, chiflando por momentos.

Un saludete.

Docecuarentaycinco PM dijo...

¡¡Saluds Mr. M! Es una grandísima alegría verte de nuevo por estos lares. Por supuesto siempre digo que 12:45pm es como el libro que dejas sobre la mesita de noche, puedes tenerlo ahí todo el tiempo que desees, cuando lo retomes es como si no hubiera pasado el tiempo. Así que sabes que eres bienvenido siempre.

Por otro lado, me alegra mucho que te haya gustado y, sobre todo, ver que no estoy sola en este mundo de meditaciones sin fin, circulares, cíclicas, recurrentes y desesperantes.

En cuanto a reflexionar e imaginar la nada, tienes toda la razón. Infinito y nada son palabras palditas y llegan a ser sublímemente inquietantes si encima van en el mismo plantemiento bifurcado... "el universo es infinito"... "cuando acaba el universo existe la nada".

Creo que lo mejor es que hoy, siendo viernes, nos lo tomemos de descanso y nos dediquemos a disfrutar de lo terrenal y tangible ;).

¡Un abrazo enorme y aqí te esperamos siempre!