A estas alturas de la vida ya he aprendido que nada sucede por casualidad, tan solo tenemos que tener la sensibilidad, el coraje y la predisposición para hacernos conscientes de que todo lo que se va dando en nuestra biografía está inevitablemente interconectado de una u otra manera.
Episodios secuenciales, concurrentes, precuelas o secuelas de una serie que solo se repite una vez pero que está llena de emocionantes momentos que nos hacen vibrar hasta límites insospechados e inexplicables.
Tú eres uno de esos instantes vitales. Todo tú.
El momento en el que llegaste a mi vida... sin aviso previo, la manera en la que lo hiciste... silencioso y tranquilo, tu caminar a largo de los años de mi mano... aunque estuviéramos a muchos kilómetros de distancia, tus palabras... pocas y sabias, la forma en la que miras y vives el mundo... con mi misma mirada aventurera y humana, tu infinito corazón, tu paciencia desbordada, tu actitud, tu aptitud, tu esencia, tu invisible presencia, tu aparente ausencia... siempre... todo tú.
Tan solo deseo que sigamos viendo y viviendo la vida bajo la misma perspectiva, que no nos falle la fortaleza de nuestra curtida alma para sostenernos con resistencia cuando más lo necesitamos (como ahora),
Bailemos juntos lo que nos eche el destino, bailemos juntos durante nuestra compartida partitura, bailemos siempre juntos... bailemos el agua de esta historia solo para nosotros escrita.
Te quiero siempre, te quiero en sueños, te quiero existente, te quiero eterno.
Os envío hoy esta carta, escrita de mi puño (pero de letra digitalizada) para agradeceros enormemente vuestro apoyo en los Premios 20 Blogs del Periódico 20 Minutos.
Por segundo año participo en este concurso con mucha alegría y motivación, no tanto por ganar (que a estas alturas ya se que supone un objetivo de alcanzar realmente complicado por muchos y muy diversos motivos que no pasaré hoy a explicar, porque no me dan las pantallas para hacerlo), si no porque además de la emoción que conlleva siempre formar parte algo así, cada año gracias a estos Premios, descubro blogs maravillosos guiados por personas todavía más maravillosas detrás.
Una de las sorpresas de este año ha venido, por ejemplo, de la mano del blog Palabras a Punto, que con su publicación del viernes 28 de febrero "Porque 20Blogs son muy pocos..." hizo que mi semana (aquella semana horribilis) terminara brillando con alegría y agradecimiento. Os animo a que visitéis este espacio, es una ventana llena de verdad y corazón escrita desde el saber y la experiencia de una joven periodista, Miriam Vázquez. Por supuesto ni qué decir tiene que la exposición que hace en su post "Porque 20Blogs son muy pocos..." está absolutamente alineada con mi manera de ver estos Premios. También os recomiendo que dediquéis un ratito a echar un vistazo a los blogs que ella recomienda, ha hecho una selección fantástica.
Para finalizar mi carta de hoy os diré, queridísimos compañeros y compañeras de viaje cibernético, que en la categoría en la que tenía inscrito a 12:45pm (Blogosfera) participábamos #881 blogs. Finalmente y tras vuestro apoyo durante estas semanas esta pequeña gran ventana ha quedado en la posición #20. Probablemente el próximo año participe nuevamente, pero cambiaré a 12:45pm de categoría pues después de más de año y medio de vida creo que ya está un poco más definido como para saber con más exactitud en qué categoría debe ir.
En la lista completa, donde están unidas todas las categorías y hacemos un total de #6.789 blogs participantes, finalmente me podéis encontrar en el puesto #195, lo cual para mi es una maravilla.
Así que cierro esta misiva con una firma grande y consistente... porque formáis parte importante de esta aventura, porque me regaláis mucho más de lo que podéis imaginar, porque sois los mejores residentes y visitantes que pudiera tener, porque noto desde este puntito del mundo vuestro apoyo y cariño, por todo esto y mucho, MUCHO, más...
Un año después tengo muchas respuestas a esas preguntas... y sin embargo me las sigo haciendo bajo la misma perspectiva de mirar hacia delante en el tiempo y no logro hallar una resolución que me convenza para cada una... es decir, miro hacia atrás y obtengo contestaciones factibles pero miro hacia delante y no encuentro solución que me ilumine... es la magia del presente, tal y como sucede en nuestra vida cada día.
Podría escribir infinitas palabras sobre mi experiencia con este extraño espacio que no deja de ser un pedacito de mí misma... ya sea porque he volcado historias reales, parcialmente reales o absolutamente ficticias, todas y cada una de ellas forman parte de mi y de mi manera de ver la vida.
Podría llevar a cabo una vez más un proceso de introspección y desgranar con detalle qué ha significado para mi 12:45pm durante todo este tiempo.
Podría celebrarlo de muchas y muy diferentes ostentosas maneras.
Sin embargo no voy a hacer nada de eso. Lo que sí voy a hacer es girar el interrogatorio y lanzarte a ti, residente o visitante, un sencillo y al mismo tiempo complejo reto hecho pegunta...
DIME, ¿QUÉ SERÍA PARA TÍ 12:45PM EN UNA SOLA PALABRA?
Pero no penséis que el reto se queda aquí... no, no... simplemente os estoy dando tregua porque sé que son fechas de asueto, desconexión y distancia... simplemente os estoy dejando que pongáis a descansar (lo justo y necesario) vuestras creatividades, reflexiones e inspiraciones más profundas para que, con el punto y final a la estación veraniega acojáis con más fuerza si cabe el próximo reto literario que está por venir... ¡y no dudéis que será difícil!... sin embargo la diversión compartida que tendremos hará que merezcan, sin duda, los sudores desafiantes de vuestras plumas de valiente escritor.
Así que ya sabéis... decidme hoy o durante este semana qué es para vosotros 12:45pm en 1 única palabra y hasta la llegada del próximo reto de celebración de aniversario descansad y poner a remojo vuestra pluma oxidada.
Y antes de proceder a los agradecimientos de rigor por tan magna celebración recordaré lo que decíamos ayer... todo final conlleva un nuevo inicio, así que hoy comparto nuevamente el primer video que inauguró 12:45pm... a modo de cierre cíclico... a modo de nuevo reinicio...
- SIMPLE -
¡QUE
SIGA LA FIESTA!...
el resto vendrá solo…
Agradecimientos varios o momento egolátrico sin parangón:
- Gracias ante todo a mi compañero de viajes y aventuras, pues si 12:45pm vio la luz y ha llegado hasta hoy ha sido sin lugar a dudas por su capacidad para hacerme reflexionar, para darme buenos consejos, para soportar mi corduras y mis locuras y para querer compartir esta mágica vida junto a mi. Gracias M.A., porque haces que quiera descubrir en mis profundidades las mejores cosas que guardo para así poder mostrártelas cada día y hacer que nunca quieras dejar de vivir intensamente la vida a mi lado.
- Gracias a mi familia, a mi madre, mi padre y mi hermana, porque sin una buena base de fondo la estructura es fácil que se desplome... y este no es el caso.
- Gracias a tod@s aquell@s que a lo largo de este año me habéis apoyado sin condición para que continúe, a pesar de los pesares.
- Gracias también a tod@s los que han pasado por mi vida con mayor o menor acierto a lo largo del tiempo, me arriesgo a decir que el 95% de ellos ni siquiera saben que existe 12:45pm, sin embargo si hoy celebro que he cumplido otro reto es en parte porque de un modo u otro dejaron una huella en mí... cada historia aquí recogida muestra un pedacito de lo que ell@s me enseñaron para seguir caminando por esta extraordinaria vida.
- Y gracias, especialmente, a vosotros, RESIDENTES Y VISITANTES, porque sin vuestras miradas furtivas por mi ventana, sin vuestra motivación para responder a mis desafíos intermitentes, sin vuestros comentarios y sin vuestras visitas... 12:45pm no tendría sentido alguno.
Esto está creado para tod@s y cada un@ de nosotr@s, así que espero que dentro de un año celebremos juntos nuevamente que superamos con éxito 365 días más...
El imponente Faro hacía girar su resplandor con altivo orgullo. Arrogante, altanero, Rey de mares y océanos, soberbio y vanidoso.
Buscaba presuntuoso barcos a la deriva a los que guiar en su camino y salvar de una muerte segura. Ésto le hacía sentirse cada noche lazarillo vital de marinos e inquietos viajeros náuticos. Alimentaba así su ego y su mandato autocrático en la costa.
Cada anochecer, cuando el Faro daba comienzo las horas más solemnes de su trabajo dilucidante, aparecían en el firmamento millones de pequeñas Estrellas que centelleaban inquietas en la lejanía del cielo, distantes, diminutas, insignificantes... añorantes cada noche del fulgor del Faro presumido.
Lo observaban desde la bóveda celeste y, hechizadas por su resplandeciente haz de luz, pasaban la noche en silencio, observando ensimismadas la belleza de la perfección hecha atalaya. Cautivadas por el vaivén oscilante del foco rotatorio.
En el avanzar de los adormecidos y monótonos días sucedió que, una noche de verano, cruzó el cielo, efímero, apresurado y breve, un Cometa con rumbo perdido.
A su paso, con su estela de fosforescente luminosidad, dio luz a todo el firmamento. Prendió momentáneamente el fuego en el cosmos e iluminó hasta el más oculto recodo del cielo y de la tierra, mostrando ante las Estrellas paisajes nunca antes vistos, pues hasta ese momento habían vivido siempre entre tinieblas y negrura, con semblante abatido y taciturno, eclipsadas por la grandiosidad del engalanado Faro.
Turbadas y confundidas, las Estrellas siguieron fascinadas la ruta curvada del Cometa, que, indiferente a lo que sucedía a su alrededor, continuaba su viaje apresurado.
Cuando el acelerado astro se perdió en la negrura del horizonte, todo recuperó la quietud, el sosiego y la melancolía. Se reestableció la monotonía en todo el firmamento excepto en una Estrella, que, sin dejar de observar el confín del espacio por donde el Cometa había escapado, confiada, segura y enérgica, comenzó a centrar sus esfuerzos en buscar en el interior de su pequeña luz un rescoldo de vigor que hiciera emerger su incombustible corazón.
Con esfuerzo y determinación lo logró, iluminando a las Estrellas que junto a ella se ubicaban, permitiéndoles ver, gracias a su luz, la belleza de su superficie y el resplandor que también guardaban en su núcleo desmotivado.
Las animó a brillar con toda su entereza e intensidad... y así fue como, al igual que una ola se fortalece cuando avanza haca la orilla, la constelación estrellada comenzó a irradiar, al unísono, una incandescencia jamás imaginada.
Se iluminó la creación con luz cegadora y fascinante. Una luz jamás antes vista, una luz que brotaba, de manera natural, de las profundidades rebosantes de confianza que existía dentro de cada una de las Estrellas... talentos unidos y acompasados, creando un poder inconmensurable nunca antes imaginado... ni por el Faro ni por las Estrellas.
Viendo que su foco, bombilla artificial y perecedera, ya no era indispensable para revelar los caminos en los mares... apagó abatido su luz el Faro, compungido, acongojado, vencido... entendiendo que había sido mero cometa en la vida, fugaz, pasajero, confiado y presumido.
"Si quieres llegar rápido... ve solo. Si quieres llegar lejos... ve acompañado"
A veces me gusta creer que tengo la poderosa habilidad de detener, durante unos minutos... el tiempo.
Me gusta crear, de vez en cuando, brechas espacio-temporales en mi vida para tomar conciencia de quién soy a día de hoy y descubrir cómo he llegado donde estoy... dejando las proyecciones futuras para momentos concretos donde me dedico a construir sueños y experiencias venideras. A veces necesito sumergirme en el análisis del pasado vivido y del presente vívido para no olvidar el camino y reencontrarme conmigo misma.
Más allá de lo que se pudiera pensar inicialmente debo decir que cuando me adentro aventurera en esa fisura donde el pasado y el presente se confunden de manera ineludible, desenmascaro hallazgos siempre nuevos... así que suelo concluir que el pasado, a pesar de que pueda parecer estático e invariable, no es así, pues depende de mí misma hacer que las experiencias (y todo lo que ellas conllevan... alegría, dolor, emoción, aprendizaje...) puedan ser variables dependiendo del momento en las que las revivo.
Tengo (...y tenemos) el enorme poder de extraer de un mismo recuerdo muchos aprendizajes diferentes... dependiendo de la circunstancia vital en el que lo esté rescatando nuevamente en mi memoria y de la perspectiva desde la que lo esté rememorando.
Ahora, al mismo tiempo que escribo unas palabras sobre una pantalla iluminada, me encuentro voluntariamente extraviada en una de esas fisuras en mi espacio y en mi tiempo, así que no me busquéis hasta dentro de un buen rato, pues necesitaba frenar durante un momento el caos estimular que me abrumaba a mi alrededor y redescubrir en mi experiencia por qué y cómo (terribles y peligrosas palabras cargadas de dudas... en la mayor parte de las veces... irresolubles) él llegó a mi vida y decidió quedarse a pesar de los pesares (aunque según él pesares hay pocos y pasiones muchas).
Él llegó a mi vida de una manera extraña, envuelto en la negrura y desolación que empapaba mi vida en aquellos tiempos. Entró como es él, silencioso y paciente, sin hacer ruido y dejando mucho espacio... para que fuera yo la que poco a poco cogiera confianza, casi como se suele hacer con esos animales de refugio que son rescatados y necesitan un tiempo para recobrar la seguridad en el hombre tras haber sido antes maltrechos en cuerpo y alma.
Sabía bien lo que hacía, su enorme y bondadoso corazón no podía guiarle con erróneas directrices.
Desde aquel día no nos hemos separado más de lo estrictamente necesario, y cuando hemos tenido que experimentar la distancia (muchas veces dolorosa) ha sido siempre en materia y nunca en esencia. Nos resguardamos de tormentas y batallas... somos compañeros-camaradas, y juntos afrontamos las contiendas que la vida nos regala misteriosa armados de valores y cariño desmedido... expectante y fortalecido batallón.
Y tras esta zambullida momentánea en mis recuerdos y habiendo cumplido mis objetivos iniciales de esclarecimiento sobre el cómo y el por qué (mucho más profundamente analizados que lo aquí, de manera simplista, he narrado), retorno a mis labores y continúo mi camino hacia el futuro sabiéndome acompañada con el mejor de los equipajes... GRACIAS.