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domingo, 4 de marzo de 2018

DÍA 822: La hija de Saturno

Me mimetizo con el tiempo 
en este marzo de estreno precipitado.
Lluvioso, gris, aguado.

Las sombras me devoran como Saturno a su hijo, 
Dios cruel, de alma desgarrada.
Tormenta y agua.

Y cuando el vendaval se serena, 
en mi efímero despertar me reconforto.
Fugaz y lastimosa quimera.

Huracán de sentimientos sin rumbo, 
tocando tierra.
Devastación, condena.

No logro restaurar las fisuras de la experiencia,
de los azotes de la aventura.
Mutilación de esperanzas ingenuas.

Siempre luchando en esta tempestad eterna, 
en ojos de ciclón me restauro,
para seguir adelante en mi propia guerra.

http://www.espaciodircom.com/index.php/tendencias/7582-como-automatizar-la-gestion-de-la-comunicacion-de-crisis

miércoles, 28 de febrero de 2018

DÍA 821: Se traspasa

Regalo pensamientos, emociones, energías e introspecciones.

Las doy sin intereses. Ofrenda noble y honrada.

No hay letra pequeña, no hay dobles intenciones,
ni mentiras,
ni almas en venta si firmas la compra inesperada.

Tan solo un traspaso, rápido y sin intercambio recíproco. 
Sencillo, espontáneo, valiente.

Dono parte de mi cerebro, de mis reflexiones ininterrumpidas. 
Las obsequio por higiene mental, por salud, por prescripción facultativa.

Esta maquinaria inoxidable, estridente, inagotable, exigente e insondable
necesita de descanso.
De silencio placentero y suave.

Este cerebro incansable urge de cambio de ambiente,
de otro cuerpo, 
de otra mirada,
de otros aires.

Por eso hago esta venta,
sin cambio de moneda ni transacción aparente.

Yo te obsequio con mi mente...
y luego,
allá tu te las apañes.

Funcionamiento del traspaso de negocios

martes, 18 de julio de 2017

DÍA 818: Hiperactividad Emocional

https://depsicologia.com/wp-content/uploads/empatia-1-600x395.jpg
La Hiperactividad Emocional es un estado de revolución interna que deja al sujeto que lo padece en estado de convulsión afectiva.

Se considera una de las numerosas enfermedades raras que azotan nuestro mundo perturbado, diagnosticado por miles de síntomas sin identificar que hacen que la rotación sobre su eje a veces se desvíe enloquecidamente.

Los síntomas más comunes de la Hiperactividad Emocional son, entre otros, los siguientes:

- Absorción ilimitada de sentimientos, sin rango ni distinción
- Implosión desbocada de pensamientos y reflexiones descontroladas
- Insomnios fortuitos y sueños profundamente emotivos
- Aceleración del pulso de manera intermitente y provocadora

Las personas que padecen de Hiperactividad Emocional se caracterizan por tener ojos vidriosos e iluminados. Esto es consecuencia del desbordamiento incontrolado de emociones a través del lagrimal, claro punto de conexión vital entre el mundo interior del sujeto afectado y el entorno estimulante.

Además, poseen una clara tendencia a la empatía, hasta el punto tal que en ocasiones distorsionan su propia individualidad con la de sus iguales. El mimetismo sentimental es una de las claras manifestaciones de quienes padecen de este tipo de síndrome.

A pesar de los alborotados síntomas y consecuencias, aquellos individuos diagnosticados de Hiperactividad Emocional, tienden a ser  ciudadanos felices, socialmente intensos, con una activa vida interior, perseverantes, buscadores de la felicidad compartida y, sobre todo, con una innata predisposición a seguir siempre adelante.

Es por esto que, a pesar de los desesperados intentos del sistema socioeconómico de anular drásticamente a todo aquellos sujetos calificados como Hiperactivos Emocionales, éstos poseen un empoderamiento de tal magnitud que, de manera incansable, intentan contagiar con su energía descontrolada a todo aquel que, en el polo opuesto, se esté dejando ahogar impasible por la corriente adoctrinada de los poderes económico, político y social.

ÚNETE.
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lunes, 17 de julio de 2017

DÍA 817: Arritmia emocional

Hay momentos en la vida en la que cabeza y corazón se desajustan de manera tal que las arritmias emocionales nos dejan en un estado inerte y desconectado.

Esta ruptura en el flujo eléctrico de nuestro circuito interno es, sin duda, un factor de riesgo inherente para la búsqueda continua de motivación vital.

Complejidades existenciales que, de no ser conscientes de las mismas, nos pueden llevar a estados de desidia, aturdimiento y profunda oscuridad que no son nada recomendables.

A veces es necesario parar. Echar el freno y mirar hacia dentro. Implosionar envueltos en un estado de instrospección valiente y desafiante con uno mismo. Solemos ser nuestros peores enemigos, sobre todo en momentos de incertidumbre y temor.

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjrgHa5L46Dtrku6ssQWX1wgCtNS4aQclmJ_zG7pjUIhgzpusYXjr-PSvEh6ltkCK1hlo7C0dinHf_yxdia56YTWMJKyBzjHpWZ588w6hJZEiislG6FlnOQEAojTF5TTnOB4HSIDv6pz-Y/s1600/introspeccion.jpeg
En cualquier caso, a veces tener el automático puesto nos ayuda a superar ciertas situaciones de cambio transcendental, sin embargo, tan pronto uno identifique que se asoma por debajo de puerta la pequeña sombra de la escisión emocional (tanto interna como con el mundo que nos rodea) se debe poner remedio y evitar que la patita disfrazada de tierna oveja esconda a un cruel y melancólico lobo que nos arrastre a las profundidades.

Cómo hacer este ejercicio es algo para lo que todavía no tengo respuesta, de momento solo he aprendido a identificar estados... cómo transitar por ellos, entenderlos y domarlos sigue siendo a día de hoy una tarea pendiente. Probablemente esto se deba a que de manera incansable me reto y exijo cada día un mayor conocimiento emocional de mi misma, a pesar de las continuas arritmias.

Como hace poco tiempo me regaló alguien astuto y versado, tal vez esto se deba a que he descubierto que soy "mucho más fuerte hacia fuera y mucho más débil hacia dentro" y eso, clavado en mi pensamiento, es lo que intento alinear actualmente con mi corazón azotado y en duelo.

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sábado, 21 de noviembre de 2015

DÍA 798: Empatía lacerante

http://www.olemiarte.com/wp-content/uploads/empatia-2-711x700.jpg


Me duele el dolor ajeno, tan silencioso. Tan súbito y melancólico. 

Emociones que me golpean la piel haciendo temblar mi carne y mis huesos.

Penas forasteras que entran por mis poros, y entre mis venas, enraízan su desgarro en mi espíritu solidario.

Solitario desconsuelo. Me duele el dolor ajeno.

Lastimosa empatía que conecta el desgarro de las almas en pedazos.

Si pudiera evitarlo, si supiera aniquilar tu mal trago, mi alma cansada sonreiría disimulando. Triunfadora.

Es inevitable, el sufrimiento del otro es un proyectil insalvable.

Hay quien nace con corazón de hierro. Forjado e impenetrable.

Y quien nace con cuerpo de cristal fino, quebradizo, sutil coraza de tejidos semejantes.

Lo mío es tuyo. Lo tuyo es mío.

Tu pena, tus lágrimas amargas inundando ese grito ahogado en tu pecho extenuado,
yo las recojo, las mezo y custodio… hasta que tu cuerpo despierte de ese letargo en que te encuentras.
Ausente.

Yo las alojo en mis entrañas, hasta que tu pena se vaya de tu cuerpo,
cobarde,
por derrumbe o desalojo.

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viernes, 14 de noviembre de 2014

DÍA 762: Escribo sin escribir aquí


Queridos amigos y amigas, 
ya queda menos para que regrese por todo lo alto... ¡CON EL RETO!
¿Estáis preparados?
Se os echa de menos.
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jueves, 18 de septiembre de 2014

DÍA 740: Rastros de migas de pan en el camino

Con el paso de los años, por uno u otro motivo, vamos dejando atrás en nuestra vida personas con las que, quizás, nunca jamás vayamos a retomar la comunicación.

Amistades o antiguas relaciones con las que un día mantuvimos un estrecho vínculo, de pronto, sin saber bien por que (o sabiéndolo demasiado bien), las vamos alejando de nuestro camino. Se van distanciando de nuestra propia historia con el paso de los años.

Y suele pasar que de pronto, sin saber bien por qué (o sabiéndolo demasiado bien), esas mismas personas retornan a nuestro recuerdo de manera espontánea. Quizás fue un sueño, un olor, una imagen o expresión, quizás fue solo la añoranza o un juego descarado de nuestra memoria emocional, el caso es que súbitamente esa persona, sus recuerdos, su nombre y su figura, retorna a nuestro presente entrando en nuestro hoy mental como un elefante en una cacharrería.

Quizás entonces nos de por rebuscar en aquellas fotos viejas que archivamos en lo alto del armario o en el desván. Quizás, gracias a la evolución tecnológica, nos sumerjamos curiosos en algún buscador universal de internet y, curiosos y esperanzados, tecleemos su nombre con la confianza de obtener alguna respuesta actualizada sobre qué ha sido de su vida con el avance del tiempo.

Puede que obtengamos lo que buscamos o tal vez, como en la mayor parte de los casos, no la obtengamos o desistamos en el camino pensando que es una soberana tontería hacer lo que estamos haciendo. Si esas personas están en nuestro pasado, por algún motivo es.

El caso es que hoy reflexiono sobre esto. No tanto en relación al deseo de volver al pasado y saber qué fue de aquellos que un día formaron parte de nuestro presente (probablemente además con notable intensidad) si no porque de pronto me he dado cuenta de la función que estas personas cumplen hoy día para nosotros.

Son nuestro rastro de migas de pan en el camino.

Son amistades, amores, relaciones, vínculos que hemos ido soltando por diferentes motivos y que fuimos dejando a nuestras espaldas para, un día cualquiera de nuestro futuro, cuando nos paremos unos segundos a descansar de nuestro recorrido, echemos la vista atrás y observemos esas migas que, congeladas en nuestras trayectoria de vida, fueron modelando quienes somos hoy.

Esas personas nos ayudan, echando atrás la mirada y el corazón, a recordarnos que fueron parte inevitable de nuestra vida y que ahora forman parte de nuestras evocaciones para que nunca olvidemos de dónde venimos, lo que hemos vivido y quiénes somos...

... al igual que nosotros mismos, con absoluta certeza, hacemos que esas mismas personas, cuando alguna vez paren en su propio camino y echen la vista atrás, nos recuerden y sepan que estuvimos ahí para que nunca olviden de dónde vienen, lo que han vivido y quiénes son.

Todos somos migas de pan en caminos transitados. 

Todos somos pasados, presentes y futuros.

Todos formamos parte de todos.

Todos construimos historias únicas e inolvidables.

http://spd.fotolog.com/photo/61/60/69/miaj0n_de_pan/1255731273304_f.jpg
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lunes, 15 de septiembre de 2014

DÍA 737: Semana con final feliz

Esta promete ser una semana con final feliz, así que leamos los capítulos previos con esa intensidad emotiva inherente a las historias con buen argumento.

Que los sucesos imprevistos en las intrigas de las primeras páginas no impidan que olvides que el desenlace será maravilloso al llegar a las páginas finales de la semana.

¡Disfruta tu propia historia!

Lo mejor de todo es, que dentro de siete días, abrirás un nuevo libro con feliz desenlace una vez más donde tendrás una nueva oportunidad para vivir y revivir tu propia trama como más desees.

http://revolution.forumnews.it/wp-content/uploads/2014/04/book-the-end.jpg
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martes, 12 de agosto de 2014

DÍA 715: "Al morir no nos entierran, porque enterrar algo significa olvidar. Al morir nos siembran, porque todo lo que hayamos cultivado en vida será recogido por otros tras nuestra despedida"

Siempre me ha parecido enormemente curioso y apasionante el comportamiento humano en todas sus dimensiones. Para mi es algo tan atrayente, conmovedor y sorprendente que casi diría que forma parte de mi personalidad el entusiasmo hacia el descubrimiento continuo de lo más recóndito de nuestra cabeza.

Por supuesto, tras algunas dudas iniciales propias de la edad y las circunstancias, mis estudios formales se encaminaron hace ya algunos años hacia esta vertiente. Y, por supuesto también, de siempre parte de mis entretenimientos en la vida están relacionados con esta temática. Nunca dejo de asombrarme y aprender, es como si fuera un pozo sin fondo de descubrimientos al que hace muchos años me lancé y del que no quiero salir.

De entre el prisma complejo en el que se estructura la personalidad y el carácter, hay un área que es, sin duda, enjambre de curiosidad hipnótica, y no es otra que las emociones.

Tema complejo que nunca deja de sorprenderme. Podría compartir páginas y páginas en esta ventana sobre las propias experiencias y sobre mi propia opinión al respecto, pero se que no es lugar ni soy quién para dar ninguna clase magistral sobre el tema. 

Sin embargo, hoy quiero expresar una curiosidad de la que ayer fui protagonista en primera persona. Tras un día complicado emocionalmente (alegrías y tristezas en un solo paquete), a la noche, en la tranquilidad de mi cama, me vino de pronto un pensamiento a la mente. Es curioso cómo, sin llegar a conocer personalmente a alguien, su fallecimiento puede causarte tristeza y dolor. Por supuesto no es el desgarro de un familiar o un amigo cercano, pero la muerte, el dolor, el sufrimiento de otros a los que nunca se ha conocido en cuerpo y alma presente, puede tocar la emoción igualmente.

Eso me hace confirmar que las relaciones humanos son redes entretejidas, quizás yo no conocía en presencia a esa persona que se ha ido, pero muchos de los que me rodeaban sí. Su espíritu, su esencia, su personalidad de alguna manera ha quedado presente en el ambiente y eso sí lo puedo sentir.

Ayer viví una triste despedida relacionada con mi trabajo. Dijimos adiós a una persona luchadora a la que, como adelantaba, no tuve el placer de conocer en persona, pero gran parte de mis compañeros sí pudieron aprender y compartir tiempo con ella. Con eso es suficiente para mí, ya tenía la sensación de que ella también hubiera formado parte de mi vida. Participé por tanto de la tristeza de su partida.

En el funeral se dijeron palabras muy sabias, pero hubo una reflexión que me caló hondo... "Al morir no nos entierran, porque enterrar algo significa olvidar. Al morir nos siembran, porque todo lo que hayamos cultivado en vida será recogido por otros tras nuestra despedida".

No puedo estar más de acuerdo.

Y como tal, con esa siembra, quiero mostraros unas imágenes que saqué ayer. Más allá de parecer tétrico o lúgubre, quiero ofrecer unas imágenes de paz y belleza, pues un camposanto estructurado de la siguiente manera me parece de una belleza inmensa... sobre todo por el hecho de que muestra cómo nos vamos de este mundo, sin clases, sin rangos, sin riquezas ni pobrezas... en este modelo de camposanto no hay jerarquías ni clases, porque a la hora de la despedida las cosas materiales de nada nos sirven... y para mi no hay mayor belleza que esa. 

Nacemos desnudos de ropajes y morimos desnudos de espíritu, lo que decidamos hacer entre ambos sucesos es decisión personal... yo prefiero aumentar mis riquezas de espíritu, al fin y al cabo las riquezas de ropaje no se siembran ni se recogen cuando ya no estemos presentes.



NOTA. En la noche de ayer el mundo recibió también la triste noticia de que Robin Williams había partido. Este escrito también se lo dedico a él, su siembra en esta vida ha sido inmensa y muchas de sus películas han formado parte de lo que al principio de este escrito relataba, mi pasión por conocer más sobre el carácter humano. DEP.
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El Rey Pescador es una de mis películas favoritas... aquí un pequeñísimo fragmento.

martes, 5 de agosto de 2014

DÍA 708: "17 cosas que cambian para siempre cuando vives en otro país"

Ayer un muy buen amigo, residente además de 12:45pm, nuestro querido Jaime, me hizo llegar el enlace a un acertado artículo con el que me siento absolutamente identificada. Todos y cada uno de sus puntos sin excepción son una realidad en mi vida actual.

Me pareció una forma preciosa de sintetizar lo que se siente cuando te vas a vivir a tu particular Tierra de Acogida, es decir, el artículo no es otra cosa que una simplificación de lo que supone vivir en el extranjero... su título lo resume todo: "17 cosas que cambian para siempre cuando vives en otro país".

Publicado el 10 de mayo de 2014 por Angie Castells en el blog "Más Edimbugo" el texto en cuestión dice lo siguiente (lo cojo prestado de la página original):


"A punto de preparar nuestra tercera mudanza en pocos años, miro hacia atrás y sé que apretujar nuestra vida en una maleta y mudarnos a otro país fue una de las mejores decisiones que hemos tomado jamás. Porque cuando te marchas, cuando conviertes tu vida en viaje e incertidumbre, creces.


Te enfrentas a nuevos retos, descubres en ti facetas que desconocías, te sorprendes y te dejas sorprender por el mundo. Aprendes y amplías tus perspectivas. Desaprendes y, a base de algún golpe y unas cuantas lecciones, creces en humildad. Evolucionas. Añoras… y creas recuerdos que ya no te abandonarán. Si alguna vez has vivido o viajado durante una temporada lejos de casa, seguro que te sientes identificado con estas 17 cosas que cambian cuando vives en otro país.

http://masedimburgo.com/2014/05/10/cosas-que-cambian-para-siempre-cuando-vives-en-otro-pais/#
1. La adrenalina no te abandona.

Desde el momento en el que decides marcharte, tu vida se convierte en un vaivén de emociones, de lo inesperado, de aprendizaje e improvisación. Los sentidos nunca duermen, y durante un tiempo destierras la palabra rutina de tu vocabulario para dejar paso a la adrenalina. Nuevos lugares, nuevas costumbres, nuevos retos, nuevas personas… La sensación de comenzar de cero debería asustarte, pero resulta adictiva.

2. Pero, a la vuelta… todo sigue igual.

Así que, cuando vuelves unos días al hogar, te sorprende que todo siga igual. Tu vida ha cambiado a un ritmo frenético, y llegas cargado de vivencias y con unos días de vacaciones por delante. Pero en casa todo transcurre a su ritmo habitual. Los demás siguen haciendo malabarismos con las obligaciones cotidianas, y comprendes… que la vida no se detiene para ti.

3. Te faltan, y te sobran, las palabras.

Cuando te preguntan cómo va todo, te cuesta encontrar palabras adecuadas. Luego, sin embargo, tienes que morderte la lengua porque a mitad de cada conversación te acuerdas de mil y una anécdotas y no quieres parecer pretencioso o agobiar a los demás con batallitas de «tu otro país».

http://masedimburgo.com/2014/05/10/cosas-que-cambian-para-siempre-cuando-vives-en-otro-pais/#
4. Comprendes que la valentía está sobrevalorada.

Muchas personas te dirán que eres valiente, que también querrían marcharse, pero no se atreven. Y tú, aunque también tuviste miedo, sabes mejor que nunca que la valentía constituye, quizás, un 10% de las grandes decisiones. El 90% restante son las ganas. ¿Te apetece? Hazlo. Cuando damos el salto, ya no hay valientes ni cobardes: pase lo que pase, te enfrentas a ello.


«It’s a dangerous business, Frodo, going out your door. You step onto the road, and if you don’t keep your feet, there’s no knowing where you might be swept off to.»

«Es peligroso, Frodo, cruzar tu puerta. Pones el pie en el camino y, si no vigilas tus pasos, nunca sabes a dónde te pueden llevar».

5. Y, de repente, eres más libre.

Es probable que seas tan libre como antes, pero la sensación de libertad, ahora, es distinta. Si has escapado de la comodidad y has logrado que todo funcione a cientos de kilómetros de tu hogar, sientes que puedes hacer cualquier cosa.

http://masedimburgo.com/2014/05/10/cosas-que-cambian-para-siempre-cuando-vives-en-otro-pais/#
6. Dejas de hablar un idioma en concreto.

Unas veces se te escapa una palabra en otro idioma; otras solo se te ocurre una manera de describir algo… con aquella expresión perfecta que no está en el idioma adecuado. Cuando convives con una lengua extranjera, aprendes y desaprendes a la vez. Mientras interiorizas referentes culturales e insultos en tu segunda lengua, te sorprendes esforzándote en leer en tu lengua materna para que no se oxide. Como cuando Homer fue a una cata de vinos y se le olvidó cómo conducir.

7. Aprendes a despedirte… y a disfrutar.

Pronto te das cuenta de que, ahora, muchas cosas y personas son de paso, y el valor de la mayoría de situaciones se relativiza. Perfeccionas el equilibro entre crear lazos y saber desprenderte de objetos y recuerdos: una lucha perpetua entre nostalgia y pragmatismo.

8. Vives con dos de todo.

Con dos tarjetas SIM (una de ellas repleta de teléfonos de todos los rincones del mundo), con dos carnés de la biblioteca, con dos cuentas bancarias, con dos tipos de moneda que siempre, no sabes cómo, acaban mezclándose cuando vas a pagar algo.

9. ¿Normal? ¿Qué es normal?

Vivir en otro país, como viajar, te enseña que «normal» significa social o culturalmente aceptado. Así que, cuando te sumerges en otra cultura y en otra sociedad, tu concepto de normalidad se resquebraja. Aprendes que hay otras formas de hacer las cosas y, al cabo de un tiempo, tú también adoptas aquella costumbre antes impensable. También te conoces mejor a ti mismo, porque descubres cuáles son las cosas en las que de verdad crees y cuáles, en cambio, son aprendidas.

10. Te conviertes en un turista en tu propia ciudad.

Aquella atracción turística que tal vez no hubieras visitado en tu país se suma a la lista de lugares que ver en tu nuevo hogar, y pronto te conviertes en un experto en la ciudad. Pero, cuando alguien viene de visita unos días y te pide recomendación, te cuesta escoger unas pocas actividades: si fuera por ti, ¡les recomendarías visitarlo todo!
http://masedimburgo.com/2014/05/10/cosas-que-cambian-para-siempre-cuando-vives-en-otro-pais/#
11. Aprendes a ser paciente y a pedir ayuda.

En otro país, la tarea más sencilla puede convertirse en un reto. Tramitar papeles, encontrar la palabra adecuada, saber qué autobús tomar. Siempre hay momentos de desesperación, pero pronto te armas con más paciencia de la que nunca tuviste, y aceptas que pedir ayuda (en el autobús, en la calle, a tus conocidos) no solo es inevitable, sino muy sano. 

12. El tiempo se mide en pequeños momentos. 

Como si mirases desde la ventanilla de un coche en marcha, a lo lejos el tiempo parece transcurrir muy lento, mientras que de cerca los detalles pasan a velocidad de vértigo. Desde la distancia, te llegan noticias de cómo sigue la vida en casa: cumpleaños, personas que se van, fechas señaladas que te perderás… En cambio, en tu nuevo hogar, el día a día va muy deprisa. El concepto de tiempo se deforma tanto que aprendes a medirlo en pequeños momentos, ya sea en un Skype con los de siempre o en una cerveza con los nuevos. 

13. La nostalgia te invade en el momento más inesperado.
Un alimento, una canción, un olor. Cualquier pequeñez basta para que, de repente, te inunde la añoranza. Echas de menos detalles que nunca imaginaste (que levante la mano quien haya atesorado un bote de tomate frito como si fuese el Anillo único), y darías lo que fuera para poder transportarte, un instante, a aquel lugar. O para poder compartir la sensación con alguien que te entienda…

14. Pero sabes que no es dónde, sino cuándo y cómo.

Aunque, en el fondo, sabes que no echas de menos un sitio, sino una extraña y mágica conjugación del lugar, el momento y las personas adecuadas. Aquel año en el que viajaste, compartiste tu vida con personas especiales, fuiste tan feliz. En cada lugar donde has vivido queda un pedacito de quien fuiste, pero a veces no basta con regresar a una ciudad para dejar de echarla de menos.
http://masedimburgo.com/2014/05/10/cosas-que-cambian-para-siempre-cuando-vives-en-otro-pais/#
15. Cambias.

Leerás a menudo que hay viajes que cambian la vida. Y, a pesar de los clichés, vivir en otro país es un viaje que te cambiará profundamente. Sacudirá tus raíces, tus certezas y tus miedos. Vivir en Edimburgo nos cambió para siempre, en muchos sentidos, y si no fuera por aquel tiempo, hoy no estaríamos a punto de dar el siguiente paso en nuestras vidas. Quizás no lo creas antes, o no te des cuenta durante. Pero algún día, lo verás con una claridad pasmosa. Has evolucionado, tienes cicatrices, has vivido. Has cambiado.

16. El hogar cabe en una maleta.

Desde el momento en el que tu vida cabe en una maleta (o, si tienes suerte con tu aerolínea, en dos), lo que entendías por hogar deja de existir. Casi todo lo que puedes tocar con las manos es reemplazable; viajes adonde viajes, acumularás nueva ropa, nuevos libros, nuevas tazas. Pero llegará el día en el que, en tu nueva ciudad, te invada la sensación de estar en casa. El hogar es quien te acompaña, quien dejas atrás, son las calles donde transcurre tu vida. El hogar también son los objetos al azar que pueblan tu nuevo piso, aquellos de los que te desprenderás sin remordimientos cuando llegue el momento de marcharte. El hogar son los recuerdos, las conversaciones en la distancia con familia y amigos, un puñado de fotografías. Home is where the heart is.
http://masedimburgo.com/2014/05/10/cosas-que-cambian-para-siempre-cuando-vives-en-otro-pais/#
17. Y… no hay vuelta atrás.

Ahora ya sabes lo que significa renunciar a la comodidad, comenzar desde el principio y maravillarte todos los días. Y el mundo es tan grande… ¿que cómo renunciar a seguir descubriéndolo?"

Os dejo aquí el enlace al artículo original por si os apetece daros un paseo virtual por el blog del cual he obtenido el texto: http://masedimburgo.com/2014/05/10/cosas-que-cambian-para-siempre-cuando-vives-en-otro-pais/#

Agradezco a enormemente a Jaime su recomendación, él también ha sido viajero aventurero pocos años atrás, así que se que igualmente siente en sus entrañas cada una de las palabras del texto. 

Os deseo un día maravilloso, yo confío en que este segundo día de regreso a Tierra de Acogida sea tan positivo como lo fue el de ayer. Ya sabéis amigos y amigas... ¡adelante, siempre adelante!.

¡Feliz martes!

(Se que sale una dirección web entre el texto, entre el punto 12 y el punto 13, mi ignorancia en informática me impide deshacerme de ella, he probado de todo y no hay manera, se quiere quedar en 12:45pm, así que he optado por dejarla, disculpadme).
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lunes, 4 de agosto de 2014

DÍA 707: Miles de despedidas para un solo corazón y una cabeza

http://elsergalactico.bligoo.com.mx/que-el-corazon-tiene-cerebro-no-es-una-metafora


Ese sentimiento punzante, como la daga del afilado puñal de un adiós, ese sentimiento hiriente.

Ese sentimiento que congela todo lo que alrededor sucede, sin que nada más importe, enloquecedor y doliente.

Ese sentimiento de autobuses, aeropuertos, océanos y kilómetros, ese sentimiento de lejanía e incertidumbre.

Ese sentimiento de nudo en el estómago y lagrimal dolorido, ese sentimiento partido.

Ese sentimiento, justo ese y no otro, instalado en mi interior hace solo unas horas ante la inminente presencia de la despedida... una vez más.

Hoy escribo de nuevo desde mi pequeño sofá tapizado de color negro... como mi alma.

El ventilador refresca mi piel y seca mis heridas, me susurra suavemente y con delicadeza que ya todo pasó, que ahora debo seguir escribiendo mi historia. Comprometida y valiente.

Amanecí desorientada pero tranquila. Amanecí en el caribe, amanecí decidida.

Mi personal lucha entre la nostalgia y el pragmatismo*, la eterna lucha contra uno mismo, apasionada y recompuesta, implosionando recuerdos y con la esperanza dispuesta a seguir hacia delante, ¡siempre adelante!... con corazón y cabeza.

 * Concepto extraído de un maravilloso artículo que mañana publicaré ("17 cosas que cambian para siempre cuando vives en otro país") y que he descubierto gracias a un residente de 12:45pm, nuestro ya conocido Jaime, al que agradezco enormemente siempre su apoyo y cariño (dentro y fuera de la pantalla) 

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