Al final sucedió lo que nadie esperaba. No se vió venir, así que llegó de manera repentina, sin avisos previos ni tiempo para poder prepararse.
Súbitamente, así apareció el día en el que todo se había dado la vuelta. Fue un caos total y absoluto. Mares desparramados, hojas caducas cayendo al cielo, lecturas invertidas, desorientación, mareos y náuseas.
Lo peor de todo fue, sin ninguna duda, que a todo ser vivo se le concentró la sangre en la cabeza... y desde entonces todos dejaron de pensar con el corazón.
Anonadada me hallo tras recibir, como un torrente hermoso, las historias que con declarada e intrínseca amistad,sin menospreciar el desmedido y, probablemente inmerecido, amor a quien tras la pantalla se encuentra, os habéis atrevido a contar en esta vuestra humilde casa llena de absoluta libertad, desafíos y ansias de ganarcultura con el intercambio y la colaboración (tal y como reza nuestro lema que busca dar una cálida bienvenida a cada visitante intrépido).
Reconozco, mea culpa, que en esta ocasión el reto mostraba clara dificultad, pero vuestra manera de enfrentarlo ha sido todo un éxito. Así que no puedo estar más feliz, honrada, orgullosa y agradecida con vosotros/as.
"No hay que renunciar solo porque las cosas se pusieron difíciles. Recuerda siempre que, si vale la pena, no será fácil", y, precisamente por el contenido que transmite esta preciosa consigna, os digo que sois unos campeones del sentir, el entender, el escuchar y el compartir, pues os habéis enfrentado a vuestra propia pluma... y eso no es nada fácil, amigos/as, absolutamente nada. No tengo ninguna duda que tuvisteis que luchar encarnizadamente con el diccionario, el conocimiento, la creatividad y el desconcierto al tener que enfrentaros a términos como chilindrín/a, pichurri o burriato... poco más que añadir al respecto, tan solo mi más sincera enhorabuena.
A estas alturas de la historia sabemos de sobra que la vida nos da inmensas sorpresas a lo largo del trayecto. Personalmente os digo que, en mi caso, poder compartir estas ganas de volar entre palabras, inmersa en un espacio sin tiempo ni estructura, en el particular manantial de 12:45pm, imaginado para pararme a descansar de la vida real durante un momento, y saberme bien acompañada, sin ecos desamparados chocando solos entre las invisibles montañas de la red... me llena de energía. No hay como la buena compañía, y vosotros/as sois la mejor jamás imaginada.
No puedo más que daros las GRACIAS, de manera inmensa y cálida. Ahora mismo siento vuestra presencia, vuestro cariño y compromiso, con gran intensidad. Siento que, aunque a este lado de la pantalla, ese que es más rudo, fortuito, muchas veces desalmado y doloroso, las cosas no están siendo particularmente fáciles en las últimas semanas para mi, vosotros/as seguís aquí... presentes, acompañándome sin pedir nada a cambio, convirtiéndoos, sin saberlo, en mi húmedo oasis en momentos de sequía.
GRACIAS... INFINITAMENTE GRACIAS A TODOS/AS Y CADA UNO/A DE VOSOTROS/AS, ESCRITORES DE LAS 100.000 (VISITAS), POR FORMAR PARTE DE ESTA LOCURA DIFÍCIL DE ABANDONAR A LA BUENA SUERTE DEL CIBERESPACIO.
Me gusta visitar a mis amigos virtuales cuando las cosas se ponen difíciles a este lado... y como en la superficie, muy a ras de piel, soy una mujer de armas tomar (pero de esas sin puntas ni cañones, sino con notas y agitación al alma por el oído y la vista), os dejo con este tema rockero que me pone las pilas aun cuando no era la intención inicial.... por cierto... ¡¡GRACIAS DE NUEVO AMIGOS/AS!!.
Dos
burriatos–así es como llaman en mi
pueblo a los pollos gorrión-caminaban
inquietos, dando pequeños saltos,por el
canalón del tejado. Pichurri y Chilindrína. Así es como los había puesto mi
nietecita, que llevaba días observándolos desde la terraza mientras desayunaba.
—Abuela,
¿no será qué quieren volar?
—Puede
ser, aunque ahora encontrarán muchas dificultades. Hay que sufrir mucho para
alcanzar la libertad.
—Menos
mal, abuela, que tienen la suerte de ser hermanos. Y seguro que sus papás les
darán mucho amor.
—Claro,
preciosa, luchando juntos conseguirán llegar volando a los sitios más hermosos;
por ejemplo, al manantial de la ermita. Y compartirán buenos ratos retozando en
la húmeda hierba que lo rodea. Por eso es tan importante la amistad, para no
estar nunca solos y para ayudarse mutuamente.
— Chilindrina,
Pichurri —gritaba la niña, mientras les tiraba trocitos de magdalenas que
apenas superaban la verja de la terraza—. Tenéis que luchar mucho para obtener
éxito, como los de la tele.
—¿Quién
te ha contado eso del éxito?
—
En el colegio.
—En
la vida hay que escuchar y entender lo que te enseñen, para adquirir buena
cultura. Hay que compartir. Y también hay que luchar -lo que sea necesario-. Pero
para tener éxito no hace falta ser famoso. El éxito se gana cuando se consigue
la felicidad. Y por ella es por lo que verdaderamente hay que luchar.
—
Bueno, abuelita, me voy a jugar con los
niños. Si oyes gritar mucho, no te asustes.
—¿Por
qué? ¿Qué vais a hacer?
—Nada.
Es que hoy vamos a jugar a ‘Sálvame’. A mí me toca hacer de Terelu.
La elección de la fotografía que acompaña a al sorprendente, creativo y jocoso relato hiperrealista "Pichurri y Chilindrina" de Cuentón, es personal. Espero que a quien me envia este relato inesperado y tierno, no le desagrade la elección
pictórica.
Todo comenzó con una
AMISTAD, venida a más, que desembocó en AMOR.
COMPARTIMOS juventud,
CULTURA, LIBERTAD y en muchos momentos de DIFICULTAD aprendimos a LUCHAR.
Quise COMPARTIR mi
VIDA con la que para mí era una PRECIOSA y HERMOSA mujer.
Para lograr el ÉXITO,
tuvimos que CONTAR con aprender a ESCUCHAR y ENTENDER que para GANAR en una
relación, en una convivencia, hay que conseguir superar el VOLAR sobre HÚMEDOS y tortuosos MANANTIALES.
Conseguido ésto, a día
de hoy me siento pleno, completo, ya que tanta LUCHA ha dado unos maravillosos,
fructíferos y fantásticos frutos que hacen sentirme muy feliz. Son mis dos
PICHURRIS, MIS CHILINDRINAS, mis dos grandes mujeres ya, mis BURRIATILLAS.
Había
una vez, en un lejano país, una alta montaña en cuya cima se encontraba una húmeda y preciosa pradera.
Un
buen día, un pequeño manantial supo ganar su espacio y he de deciros que
con verdadero éxito.
Con
el paso de los días, este pequeño manantial
fue creciendo y poco a poco se convirtió en una hermosa alfaguara.
Los
días iban transcurriendo con normalidad, plácidos, serenos, felices.
Llegó el día en que la campiña fue descubierta
y a partir de ese momento cada vez más visitada por grupos de amigos que se
reunían alrededor de la alfaguara y mientras charlaban y departían, comían y
descansaban, bebían de sus frescas y claras aguas. La bautizaron con el nombre
de AMISTAD.
Pero
en un momento todo cambió. Una mañana, de pronto, todas las avecillas que allí
moraban comenzaron a volar con tal
ímpetu que pareciera que en ello les iba la vida. Nadie podía entender
el por qué de tan extraño comportamiento.
Ni
tres horas habían pasado cuando se empezaron a escuchar, a lo lejos, grandes estruendos. Al poco y sin ninguna dificultad comenzaron a visualizarse en
el firmamento enormes masas grises, casi negras, que con total libertad se acercaban velozmente hacia
la llanura y se les veía compartir con gran impunidad el espacio con enormes
y largos haces de luz y con aterradores y ensordecedores estruendos.
Amistad no pudo luchar contra lo que se le venía
encima así que se dejó hacer. Y lo que ocurrió es que toda aquella hecatombe
universal que se produjo le dio vida y
sintió como sus aguas crecían y crecían. Se comenzaron a disgregar y desplazar por
la pradera. Al principio de forma lenta pero al poco notó que todo su manantial
corría hacia un camino desconocido y notaba cómo iba taladrando el suelo a su
paso. Sintió cómo el suelo que recorría
ya no era plano. Comenzó a descender y descender y descender… de tal forma que
su, para ese momento, gran flujo, formó una importante torrentera.
Y
paró. Llegó por fin a un gran lago conocido con el nombre de Lago AMOR.
Cuando
sus aguas se serenaron pudo observar el entorno al que había llegado. Vio como varias
familias con sus pequeños chilindrines
y sus medianos burriatos, jóvenes
parejas y parejas ya de una edad,pasaban
un feliz y tranquilo día de asueto, ajenos e ignorantes de la experiencia que a
éste manantial, tan pichurri días atrás,
le había ocurrido. La cultura le
había invadido.
La elección de la fotografía que acompaña a la maravillosa composición "Va de "reto" y... otras cosas" de M.G., es personal. Espero que a quien envia estas palabras con mucho cariño y con preciosa pluma y sentimiento, no le desagrade la selección pictórica.
Amaneció un hermoso día, cuando abrí los ojos, una luz preciosa iluminaba mi cuarto. Me levanté con una sensación de que la
vida hoy me contaría algo muy especial, compartiría
conmigo algo que necesitaba entender,
¿por qué no? me dije, ¿sería sobre la amistad?,
siempre he tenido dificultad en
comprender su significado en nuestra cultura.
Después de desayunar me dispuse a dar un
paseo por la playa, me encanta pasear descalza por la arena, no había nadie, me
sentía feliz, a mi mente vino la voz de mi madre llamándome pichurri, mis pensamientos volaban en libertad, cuando, de repente, oí una voz.
¿Quién será? – me pregunté.
No era capaz de ver a nadie, pero estaba
segura que había escuchado algo, me
pareció que procedía del mar.
Un susurro, esta vez no había duda, la voz
venía directa del océano.
¿Quién
eres? – pregunté.
¿No
me reconoces? – respondió con amor.
Su voz me era familiar, cálida, dulce,
infantil, me hipnotizaba, me recordaba sueños, juegos, la chilindrina.
Soy
tu niña interior – al fin me dijo.
Quiero
que no te olvides de que existo y quiero que seas feliz – susurró.
Me agaché para tocar el agua, una lágrima húmeda corrió por mi mejilla, como un manantial se fusionó con él, una
inmensa felicidad corrió por mis venas.
Realmente
fue un día muy especial.
........................
Olga ha logrado usar con éxito 20 de los términos propuestos. Solo quedó en el tintero burriato... ¡todo un logro y todo belleza y sentimiento esta bonita composición!.
Una vez más os comento que la elección del vídeo que acompaña al maravilloso relato "Un día muy especial" de Olga, es personal (no así la fotografía que Olga muy amablemente la escogió para acompañar a su creación), espero que a nuestra escritora del día no le importe la elección audiovisual.