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Propuesta hecha por Ixone en el "DÍA 100: Jornada de ventanas
abiertas". El reto que me hizo llegar Ixone era claro y emotivo, quería que me inspirara en los animales de compañía y en lo sumamente beneficiosos que son para los humanos, no podríamos encontrar una mejor manera de finalizar esta primera edición de "ventanas abiertas"... ¡espero que os haya gustado y la hayáis disfrutado tanto como yo!.
Si me concentro ensimismada y pongo especial atención, sobre todo en noches donde la soledad nos envuelve a ambas con ese estrepitoso silencio que como lanzas de recuerdos taladran nuestra memoria, me parece entenderte al intentar descifrar tus sonidos regurgitantes.
Me hablas con esos ojos grandes y negros, reflejándome en su profundidad recónditos sentimientos encuentro... te comunicas con tus manos, acariciando mi lomo me transmites calma, protección y eterno amparo... me susurras mil mensajes, mil palabras en versión original indescifrable... y sin embargo, a pesar que nuestros mundos parecen abismos insalvables...
... siempre percibo, en tus recados implícitamente comunicados, un afecto indescriptible, un amor inconmensurable, me agradeces, a mí, una gata abandonada y salvaje, que te acompañe en los días y en las noches impenetrables. Me transmites tu energía, tu bondad, tu apego afable y me siento más henchida, más poderosa, más importante.
¡Piensas que yo te doy la vida y fuiste tú quien me salvaste!... siendo yo un pequeño animal de compañía, hemos creado, juntas, un poder incontrolable, pues tu eres grande, mi veterinaria, mi amante de los animales, y yo soy tu reflejo, así me hiciste.... me convertiste también, por tanto, en un ser grande.
Tú me bautizaste Abby, yo te nombré mi capitana... somos un buen equipo, una brigada poderosa y aventajada, pues tu me das consuelo, atención, alegrías y educación... y yo a ti te aporto, doctora de almas asilvestradas, los mismos beneficios... sin ninguna oposición.
Eres extraordinaria, mi innata veterinaria, pues tienes ese don insólito y excepcional de saber, desde antes de articular palabra, que el mundo animal precisa de centinelas y guardas... al igual que el de los hombres nuestra noble y leal presencia, para llenar su compleja vida, sin excepciones demanda.
Nadie pierde, todos ganan, si junto a un animal de compañía se desea engrandecer el alma.
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Me regalaste una segunda oportunidad en la vida y vivo agradecida cada día por ello, se que tú aunque no me entiendas, pues hablamos diferentes idiomas y venimos de mundos totalmente antagónicos, opinas lo mismo de una manera recurrente... somos bienaventuradas, tu cuentas conmigo y yo cuento contigo fiel y noblemente.
Cierto es que en ocasiones me dejo llevar por mis instintos más básicos y pierdo el control en las formas en que reclamo tu cariño o comparto el entretenimiento, pero sé que la convivencia conmigo tiene más de diversión que de agobio, de indignación o de hastío, así que vivo tranquila y agradecida por conocerme y respetarme tal y como me muestro al mundo. Sabes cómo aceptar mis caprichos, eres paciente y comprensiva, por eso te regalo mi afecto, eres mi alma protectora... mi madrina.
La primera parte de mi existencia terrenal se desarrolló insulsa, anónima e inexistente. Poco recuerdo de aquellos días y es probable que con quienes compartí mi día a día, con aquellos con los que me crucé por el camino, tampoco me recuerden como me hubiera gustado o como, tal vez, hubiera merecido.
Sin embargo, no me importa en exceso, he desarrollado un poder extraordinario para ocupar el espacio de mi memoria a largo plazo con nuevos sentimientos, emociones y experiencias que tu, querida protectora de espíritu engrandecido, me regalas cada día. Sé que en esta segunda vida, como a mí me gusta llamarla, he sido colmada con todas las abundancias jamás soñadas ni en la mejor de mis ensoñaciones placenteras.
Soy feliz, plenamente feliz y esque, aunque durante algún tiempo tuve mis dudas fundamentadas, ahora puedo maullar, convencida y optimista, que existen humanos portadores de infinitos corazones volcados generosamente sobre animales que hemos sido abandonados... como tú, amada veterinaria, que me acogiste impulsada por ese profundo sentimiento que todo amante de los animales muestra en su interior.
Cierto es que en ocasiones me dejo llevar por mis instintos más básicos y pierdo el control en las formas en que reclamo tu cariño o comparto el entretenimiento, pero sé que la convivencia conmigo tiene más de diversión que de agobio, de indignación o de hastío, así que vivo tranquila y agradecida por conocerme y respetarme tal y como me muestro al mundo. Sabes cómo aceptar mis caprichos, eres paciente y comprensiva, por eso te regalo mi afecto, eres mi alma protectora... mi madrina.
La primera parte de mi existencia terrenal se desarrolló insulsa, anónima e inexistente. Poco recuerdo de aquellos días y es probable que con quienes compartí mi día a día, con aquellos con los que me crucé por el camino, tampoco me recuerden como me hubiera gustado o como, tal vez, hubiera merecido.
Sin embargo, no me importa en exceso, he desarrollado un poder extraordinario para ocupar el espacio de mi memoria a largo plazo con nuevos sentimientos, emociones y experiencias que tu, querida protectora de espíritu engrandecido, me regalas cada día. Sé que en esta segunda vida, como a mí me gusta llamarla, he sido colmada con todas las abundancias jamás soñadas ni en la mejor de mis ensoñaciones placenteras.
Soy feliz, plenamente feliz y esque, aunque durante algún tiempo tuve mis dudas fundamentadas, ahora puedo maullar, convencida y optimista, que existen humanos portadores de infinitos corazones volcados generosamente sobre animales que hemos sido abandonados... como tú, amada veterinaria, que me acogiste impulsada por ese profundo sentimiento que todo amante de los animales muestra en su interior.
Me hablas con esos ojos grandes y negros, reflejándome en su profundidad recónditos sentimientos encuentro... te comunicas con tus manos, acariciando mi lomo me transmites calma, protección y eterno amparo... me susurras mil mensajes, mil palabras en versión original indescifrable... y sin embargo, a pesar que nuestros mundos parecen abismos insalvables...
... siempre percibo, en tus recados implícitamente comunicados, un afecto indescriptible, un amor inconmensurable, me agradeces, a mí, una gata abandonada y salvaje, que te acompañe en los días y en las noches impenetrables. Me transmites tu energía, tu bondad, tu apego afable y me siento más henchida, más poderosa, más importante.
¡Piensas que yo te doy la vida y fuiste tú quien me salvaste!... siendo yo un pequeño animal de compañía, hemos creado, juntas, un poder incontrolable, pues tu eres grande, mi veterinaria, mi amante de los animales, y yo soy tu reflejo, así me hiciste.... me convertiste también, por tanto, en un ser grande.
Tú me bautizaste Abby, yo te nombré mi capitana... somos un buen equipo, una brigada poderosa y aventajada, pues tu me das consuelo, atención, alegrías y educación... y yo a ti te aporto, doctora de almas asilvestradas, los mismos beneficios... sin ninguna oposición.
Eres extraordinaria, mi innata veterinaria, pues tienes ese don insólito y excepcional de saber, desde antes de articular palabra, que el mundo animal precisa de centinelas y guardas... al igual que el de los hombres nuestra noble y leal presencia, para llenar su compleja vida, sin excepciones demanda.
Nadie pierde, todos ganan, si junto a un animal de compañía se desea engrandecer el alma.
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