martes, 20 de noviembre de 2018

DÍA 832: Diamantes

A veces hay que dejar de buscar excusas absurdas a nuestros deseos y lanzarse al vacío a ver qué sucede. Probablemente tras los pretextos se esconde la felicidad, porque lo cierto es que antes de aquello que nos llena de alegría siempre suele haber un abismo con miedo.

El miedo, ese eterno enamorado de nuestras más atormentadas debilidades y, al mismo tiempo, fiel consejero de nuestra motivación verdadera. De nuestra vocación más profunda.

Sin miedo no hay valentía y sin enfrentar al miedo no hay éxito. 

Así es el camino de la superación... temor... valor... esfuerzo... superación... y logro. Eso sí, sin un tiempo definido para cada paso. Puede que nos quedemos aparentemente estáticos durante años en una de esas huellas del camino, entonces es cuando realmente surge la fortaleza, ese famoso "¡Siempre Adelante!" que nos da al vida sin ser conscientes.

En fin, hoy escribo sin rumbo, tan solo por la necesidad de gritar silenciosa todo aquello que me ancla a una vida llena de incertidumbres. Necesitaba golpear el teclado con rabia, llorar entre sus letras y dejar que la luz de la pantalla me cegara para empezar en blanco un nuevo día. Probablemente lleve mucho tiempo caminando en círculos entre el "esfuerzo", el "valor" y la "superación". Cíclica y laberíntica, sin encontrar la salida al "logro".

Será cuestión de persistencia, cuanto más difícil se pone el camino dicen que mayor será el éxito si uno es capaz de no desfallecer.

Y en eso estoy... en esquivar cada día el desfallecimiento, en no caer en ese abismo del miedo que antecede siempre a la felicidad.

Resultado de imagen de y cuando te conviertes en un diamante

martes, 28 de agosto de 2018

DÍA 831: "Y tú, ¿en qué miedo descubriste que eras valiente?"

Últimamente escribo poco y siento mucho. 

Tras un año de caos interior, un año que duró su tiempo multiplicado por sí mismo varias veces, un año en el que el barro posado al fondo de mi alma se agitó de manera tal que todo se volvió turbio y asfixiante, por fin hace algunos meses que empiezo a respirar de nuevo. 

Re-aprender a respirar no es sencillo, sobre todo porque el paso previo de esta re-educación es tomar conciencia de que uno se estaba ahogando sin darse cuenta.

El caso es que parece que poco a poco todo se va calmando. No podría decir que vuelve a su lugar, porque como leí hace poco "Nadie sana siendo la misma persona. La sanación es un viaje de transformación personal" y saber esto me alegra enormemente, porque no quiero regresar al punto en el que me encontraba. 

Ahora me rodeo de más dudas, de incertidumbres, probablemente de más temores, de debilidades y de futuros inciertos... sin embargo también habitan en mí menos ruidos, más sinceridad personal, menos prisa, más conciencia y, sobre todo, más realidad. La verdad no está ahí fuera, la verdad la tenemos dentro, solo tenemos que atrevernos a dar el paso a lanzarnos a nuestros propios abismos para aprender a volar en la caída. Superado ese miedo inicial, el resto es ir descubriendo que somos más valientes y fuertes de lo que pensamos.

Este verano me ha regalado lo que buscaba. Más allá de las vacaciones planificadas, el verdadero legado de este mes de agosto ha sido todo lo inesperado, porque he descubierto que el trabajo de reconstrucción interior cincelado a golpe de martillo (para destruir la coraza de dura piedra que había tejido alrededor de mi falsa omnipotencia) ha alcanzado su objetivo. Creer que somos capaces de controlar la vida es como engañarnos pensando que se pueden dominar las lluvias, los mares, los vientos y el universo.

Ahora toca seguir adelante, pero esta vez sin atropellos ni estridencias que ensordezcan los pensamientos. Es momento de seguir adelante con determinada determinación, con reposo pero firmeza, con apertura, con transparencia, con naturalidad y con miedo... pero siempre con valentía y confianza en que todo lo que pasa, pasa por algo, solo nos queda mirar hacia el lado correcto.

Porque a veces nos centramos más en cómo será la mirada del otro hacia nosotros que en mirar nosotros hacia el lado correcto olvidando cómo otros nos ven. 

Así que vivamos la vida como lo que es, una aventura y no un viaje organizado. Date la vuelta solo para disfrutar de las vistas que nos ofrece el haber llegado tan lejos y después... sigue caminando, que lo mejor está por llegar.


viernes, 27 de julio de 2018

DÍA 830: Sincerándome

Estamos casi en agosto y se nota. 

Las calles a primera hora de la mañana amanecen más vacías de lo normal y el sol aprieta antes de que pueda verse reinando los cielos, imponente.

El descanso tras un año intenso de trabajo está cercano y mi cabeza siente que cierra un ciclo. Mi particular curso escolar llega a su fin y este ha sido uno de los años en los que más cosas de la vida he podido aprender. Cosas de esas que no se ven, que se sienten y punzan, hacen brecha, cierran y sanan. Cosas del alma, cosas que enriquecen y nos desvelan un poco más de nosotros mismos.

Si tuviera que hacer balance de este año lo podría resumir en una sola palabra: Desbalance.

Eso me han traído los meses que han pasado desde mayo de 2017 hasta julio de 2018, un grandioso desbalance. Inestabilidad. Ruptura. Desajuste. Rotura y desorden emocional.

Pero también me ha traído reconciliación conmigo misma, superación, aprendizaje, reconstrucción, fortaleza, descubrimientos personales y hacer las paces con la debilidad.

Porque si algo bueno me llevo de este camino accidentado es que la debilidad es una grata compañera, ella nos obliga a soltar peso. Nos quita corazas, nos ayuda a ver que ser vulnerable, más allá de una tragedia, en realidad es fortaleza porque nos hace humanos y conscientes sobre aquello en lo que debemos centrar nuestras energías. Mirar a un lado, evitarnos a nosotros mismos y correr hacia delante como alma sin cabeza, nos lleva tarde o temprano a caer en el precipicio.

Vivimos en una cultura en la que nos educan bajo la coraza de que mostrar debilidad nos sitúa en un estatus mediocre. "Sonriendo estás más guapa". "Los niños no lloran". "Ser flojo es de cobardes".

Pues querida cultura inmersa en un sistema mezquino y manipulador, te voy a decir algo, proyectas tu fragilidad en nosotros, como el maltratado que maltrata para sentirse más fuerte y dominante. Ahora sé que el débil eres tu y manipulas nuestras emociones para controlar tus propios egos.

La realidad es que, tras este año de enfrentamiento personal a mis monstruos y oscuridades, te grito fuerte y alto que soy quebradiza, frágil y humana y eso, con absoluta certeza, me hace más fuerte que tu mentira, porque lo mio es real y lo tuyo tan solo un espejismo. 

El ser humano es frágil por naturaleza y lo que le hace fuerte es precisamente asumir esta debilidad, porque siendo conscientes podemos dirigir nuestros esfuerzos hacia lo que realmente nos protege y no hacia lo que nos hacen creer que el mundo necesita.

Estamos casi en agosto y lo noto. 

Ahora se con certeza que hay un antes y un después en mi persona, ahora soy una versión mejorada de mi misma y todo se lo debo a un largo peregrinaje de muchos años por caminos enrevesados y a unos últimos 12 meses de implosión profunda.

Nadie dijo que fuera a ser fácil, sino que merecería la pena... así que aquí estoy, en paz, liberada y delicadamente resistente. 


jueves, 12 de julio de 2018

DÍA 829: La ley del más fuerte

A veces, el león que habita en mis entrañas, ruge irascible y airado. Entonces es cuando todo mi interior retumba y, sobresaltado, sabe que se acerca la implosión emocional.

Yo lo vigilo desde la copa del árbol racional que es mi cabeza y, acomodada en una frágil rama sináptica, salvaguardo la lógica que me queda en mi intelecto.

El salvaje animal vive en la estepa de mi estómago, aunque cuando tiene hambre y la supervivencia prima, deambula hacia el pecho, el corazón o las manos. Ahí es cuando más lo temo, porque lo pierdo de vista, pero siento en todo momento que me vigila oculto tras las venas. Paciente espera el mejor momento para dar el salto y, en su arrebato impulsivo, acabar con todo el equilibrio que desde mi Baobab neuronal procuro custodiar de mi yo razonable.

A veces, durante la noche o en días calurosamente abrumadores, lo escucho respirar profundo y pausado. Eso me recuerda que, aun dormido, siempre está presente y debo mantener la alerta en vigilia si no quiero desembocar en un mar de furia desbocada de la que luego pueda arrepentirme.

Tristemente en este mundo existen demasiadas injusticias que avivan el espíritu depredador de mi bestia atrevida. Por eso vivo insomne en lo alto de mi cabeza, yo vigilo y apaciguo, doy aviso y equilibrio. Él defiende y protege, enérgico, vehemente. 

Así es como nos hemos aliado.

 Ante un mundo incoherente... nuestra alianza evidencia la ley del más fuerte.

https://www.tenstickers.com/stickers/geometric-lion-head-decal-5773

viernes, 27 de abril de 2018

DÍA 828: A mis padres...

...que luchando contra sus propios miedos me dieron la libertad que para ellos quisieron.

En eterna batalla interna. Con sus personales cadenas atados abrieron la puerta intermitente para que pudiera respirar, a pequeños sorbos entrecortados, el aire fresco del criterio propio y liberado.

Desconcertados, novatos, jóvenes y esperanzados. La vida los ahogaba al mismo tiempo que les encumbraba y, en medio de su camino... yo y mi hermana.

Con tropiezos, con aciertos en diana, con temores y caminos ya transitados, tejieron a Punto Calado  sus vidas con la mía. Red de protección anticaídas.

Nadie nace aprendido, aprendemos a nacer una y mil veces en vida. Y en el tránsito, su compañía. A veces fuerte, a veces ausente, a veces visible y a veces intangible, como río alterno e incierto, impreciso, vacilante. Pero siempre ahí, resistente y vivo, como raíces escondidas bajo un tronco floreciente.

A mis padres... porque dentro de sus humanas imperfecciones son creadores de vida igualmente imperfecta. 

PROFUNDAMENTE GRACIAS. 

martes, 24 de abril de 2018

DÍA 827: Primavera de carne y hueso


Cuando sientas los poros del alma abiertos estallaran lágrimas de alegría en tus pupilas.
Como rayos de sol escapando de un hermético arcón de hierro forjado, así será como la armadura se irá agrietando hasta su absoluta fragmentación.
Me fundo en este calor desconocido, apacible, esperado. 
Primavera de carne y hueso.
Me voy reencontrando conmigo poco a poco, a pequeñas caricias y consentimientos. 
Con sentimientos vuelvo a respirar. Con los mismos que habían quedado relegados en el fondo del olvido. Por descuido, por abandono, por desuso o desilusión.
Regresa el color, regreso al calor. 
Regreso.
Como luz al final del túnel, como faro en la oscuridad. 
Al fin veo la orilla al borde de mis pestañas, donde, en equilibrio, se libera una lágrima entusiasta.
Libre, afortunada, sencilla y viva.
Agradecida de que, tras este peregrinaje quijotesco que ha durado demasiados agujeros negros, pueda, en este reconstruido abril, recuperar todo lo que me fue robado. 
Todo lo que escondí, como corazón delator bajo las tablas del dolor y la tristeza, por fin ha sanado. 

Y hoy, con más fortaleza que nunca, me susurro a mi misma... "lo estás logrando, una vez más, has resucitado".

viernes, 6 de abril de 2018

DÍA 826: Tardes de verano

https://www.carmenthyssenmalaga.org/exposiciones/2015/DiasdeVerano/ficha_obra5.html

Sutil susurro el del mar sosegado.
Oscilación, 
bamboleo, 
suave balanceo.

Olas osadas que besan orillas saladas.
Un sueño insondable,
profundo,
manso,
inexplicable.

Sosiego de siestas eternas
sobre arenas candentes
al arrullo del oleaje.

Verano,
silencio,
salitre,
paisaje.

Murmura el mar en su balsa,
hechizada me duermo,
entre espuma salvaje.

DÍA 825: Caleidoscopio

https://josancaballero.wordpress.com/2015/04/15/mujer-es-caleidoscopio-de-armonias/

Siempre me gustaron los caleidoscopios. 

Probablemente la persona que por primera vez puso uno en mis manos ya intuía mi pasión por lo inestable, por la luz, los colores mutantes y los juegos sencillos pero llenos de significado.

Cuando cae en mis manos un cilindro de este tipo, no puedo evitar asomarme a su abismo de sueños pigmentados y rotantes. Asumo por defecto una postura física de espectador con catalejo, como si en lugar de cristales translúcidos en permuta infinita lo que estuviera mirando fuera la luna al final de mi pupila.

Entro en coma inducida por el giro tornasolado e infinito de los cientos de cristales fragmentados que, atrapados en un tubo de cartón sin salida, se acoplan en cada vuelta que les da la vida. Igual que los seres humanos.

Recuerdo que aquel primer caleidoscopio era artesano, forrado con un papel brillante de un color rojo resplandeciente. Y aunque ese recuerdo tiene ya en mi archivo personal más de 30 años, lo sigo teniendo radiante, con la misma luminosidad que aquel papiro encarnado que envolvía el juego rodante.

Pasaba horas perdida en aquel firmamento concentrado en un pequeño rollo encarnado.

Ahora, adulto ya mi cuerpo pero con mirada anclada en la infancia, se que aquella adicción a mirar en lo profundo y ver cómo pequeñas piezas van encontrando su sitio en cada vuelta, 
en cada golpe de muñeca, 
en cada tropiezo,
sigue viva... 

... solo que ya no sujeto un caleidoscopio en mis manos porque ahora el caleidoscopio soy yo.

jueves, 5 de abril de 2018

DÍA 824: Energía Natural

http://www.quo.es/ser-humano/cuanta-energia-electrica-gasta-nuestro-cerebro

Electricidad palpitante,
como el parpadeo de una bombilla ligeramente desenroscada.
Así es nuestra energía.
Voluble, inestable,
serpenteando intrépida por el circuito de la vida.

Un vaivén improvisado,
sin rutina ni patrón.

En ocasiones fundida en negro,
en oscuridad cegada,
sin salida,
sin conexión aparente en el circuito.
Estancada.

Otras veces ágil y descontrolada.
Enérgica y resistente,
deslumbrante y deslumbrada.

Voltaje de sube y baja.
Nodos, ramas, redes y mallas.

Y así vamos avanzando,
desordenados,
en flujo titubeante y sin programa.

De conductor nuestro cuerpo,
de fuente lo que nos venga en gana.
De componente los hogares que habitamos
y de Principios...

... de Principios las leyes fundamentales,
los teoremas inexplorados
y todo el entramado que la psique acalla. 

martes, 27 de marzo de 2018

DÍA 823: Santa Semana (marzo 2018)

Huele a canela en rama, 
a vainilla y sal de mar.
Luce el sol en esta Málaga, 
Cofrade y Santa, 
primavera y Paz.

Brilla marzo floreciente, 
índigo, transparente, 
renovado.
Marzo de permuta,
de cambio esperanzado.

Hace un mayo 
de mi muerte y renacimiento,
de meses ahogados en
intervalo sin tiempo.

Penitencia inesperada
la vivida en el pasado,
turbulencias evaporadas
en este marzo en Semana Santa.

Hoy amanece mi alma
como la ciudad, 
festiva,
viviendo una doble Victoria,
abandonando la sensación Cautiva.

El olor a jazmín en biznaga,
a incienso, a salitre,
a música procesionaria,
todo se mezcla en mi cuerpo,
feliz,
optimista,
reconciliada,
 al fin,
en esta Santa Semana.
https://www.domestika.org/es/projects/291810-ilustracion-para-mapa-sonoro-malaga

domingo, 4 de marzo de 2018

DÍA 822: La hija de Saturno

Me mimetizo con el tiempo 
en este marzo de estreno precipitado.
Lluvioso, gris, aguado.

Las sombras me devoran como Saturno a su hijo, 
Dios cruel, de alma desgarrada.
Tormenta y agua.

Y cuando el vendaval se serena, 
en mi efímero despertar me reconforto.
Fugaz y lastimosa quimera.

Huracán de sentimientos sin rumbo, 
tocando tierra.
Devastación, condena.

No logro restaurar las fisuras de la experiencia,
de los azotes de la aventura.
Mutilación de esperanzas ingenuas.

Siempre luchando en esta tempestad eterna, 
en ojos de ciclón me restauro,
para seguir adelante en mi propia guerra.

http://www.espaciodircom.com/index.php/tendencias/7582-como-automatizar-la-gestion-de-la-comunicacion-de-crisis

miércoles, 28 de febrero de 2018

DÍA 821: Se traspasa

Regalo pensamientos, emociones, energías e introspecciones.

Las doy sin intereses. Ofrenda noble y honrada.

No hay letra pequeña, no hay dobles intenciones,
ni mentiras,
ni almas en venta si firmas la compra inesperada.

Tan solo un traspaso, rápido y sin intercambio recíproco. 
Sencillo, espontáneo, valiente.

Dono parte de mi cerebro, de mis reflexiones ininterrumpidas. 
Las obsequio por higiene mental, por salud, por prescripción facultativa.

Esta maquinaria inoxidable, estridente, inagotable, exigente e insondable
necesita de descanso.
De silencio placentero y suave.

Este cerebro incansable urge de cambio de ambiente,
de otro cuerpo, 
de otra mirada,
de otros aires.

Por eso hago esta venta,
sin cambio de moneda ni transacción aparente.

Yo te obsequio con mi mente...
y luego,
allá tu te las apañes.

Funcionamiento del traspaso de negocios

viernes, 24 de noviembre de 2017

DÍA 820: Temporal


Siento como si estuviera transitando por un viaje estacional de mi vida interior.

Con el Otoño me sentí desnuda y desprotegida, cayeron mis hojas inundando un suelo inestable que crujía a mis pies. Triste y descolorido. Desnutrido. Abandonado y silencioso. Lleno de paisajes con árboles a modo de lanzas, clavando en mis entrañas las ramas afiladas y secas del pasado, del presente y del futuro.

Al llegar el Invierno, todavía desnuda y perdida, sentí el frío aterrador de la verdad. Nieve que me golpeaba congelada sobre mi cabeza. El peso de lo no resuelto. Y yo, inmovil en medio de la nada, me dejaba ahogar por una avanlancha de sentimientos que descontrolados caían por la ladera de mi alma. Frío es el miedo a mirar hacia dentro. Fría la incertudumbre y el perdón.

Y cuando pensaba que moriría congelada con mis propios terrores y cargas, cuando menos lo esperaba, llegó la Primavera. Sutil su llamada alegre. Fue presentándose tímida y colorida. Deshaciendo la nieve de mi alma y de mis pies enterrados y sumisos a mi misma. Capaz de calmar y derretir sin prisa todo lo inanimado. Floreciendo desde dentro, desde lo más profundo y luminoso. Llegó para dar luz, esperanza y un poco de calor con sus tenues rayos de sol que, desde dentro, volvían a iluminar todo el paisaje. De dentro hacia fuera y no al revés.

El Verano llegó a su tiempo. Ni antes ni después. Llegó radiante y alegre. Ocioso y vibrante. Era pura alegría y sencillez. Lo simple de la vida. Una sonrisa infinita, regada de tormentas esporádicas, típicas del verano, pero con el poder suficiente como para secar el alma mojada. Sol interior. Baile. Celebración. VIDA.

martes, 18 de julio de 2017

DÍA 818: Hiperactividad Emocional

https://depsicologia.com/wp-content/uploads/empatia-1-600x395.jpg
La Hiperactividad Emocional es un estado de revolución interna que deja al sujeto que lo padece en estado de convulsión afectiva.

Se considera una de las numerosas enfermedades raras que azotan nuestro mundo perturbado, diagnosticado por miles de síntomas sin identificar que hacen que la rotación sobre su eje a veces se desvíe enloquecidamente.

Los síntomas más comunes de la Hiperactividad Emocional son, entre otros, los siguientes:

- Absorción ilimitada de sentimientos, sin rango ni distinción
- Implosión desbocada de pensamientos y reflexiones descontroladas
- Insomnios fortuitos y sueños profundamente emotivos
- Aceleración del pulso de manera intermitente y provocadora

Las personas que padecen de Hiperactividad Emocional se caracterizan por tener ojos vidriosos e iluminados. Esto es consecuencia del desbordamiento incontrolado de emociones a través del lagrimal, claro punto de conexión vital entre el mundo interior del sujeto afectado y el entorno estimulante.

Además, poseen una clara tendencia a la empatía, hasta el punto tal que en ocasiones distorsionan su propia individualidad con la de sus iguales. El mimetismo sentimental es una de las claras manifestaciones de quienes padecen de este tipo de síndrome.

A pesar de los alborotados síntomas y consecuencias, aquellos individuos diagnosticados de Hiperactividad Emocional, tienden a ser  ciudadanos felices, socialmente intensos, con una activa vida interior, perseverantes, buscadores de la felicidad compartida y, sobre todo, con una innata predisposición a seguir siempre adelante.

Es por esto que, a pesar de los desesperados intentos del sistema socioeconómico de anular drásticamente a todo aquellos sujetos calificados como Hiperactivos Emocionales, éstos poseen un empoderamiento de tal magnitud que, de manera incansable, intentan contagiar con su energía descontrolada a todo aquel que, en el polo opuesto, se esté dejando ahogar impasible por la corriente adoctrinada de los poderes económico, político y social.

ÚNETE.
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lunes, 17 de julio de 2017

DÍA 817: Arritmia emocional

Hay momentos en la vida en la que cabeza y corazón se desajustan de manera tal que las arritmias emocionales nos dejan en un estado inerte y desconectado.

Esta ruptura en el flujo eléctrico de nuestro circuito interno es, sin duda, un factor de riesgo inherente para la búsqueda continua de motivación vital.

Complejidades existenciales que, de no ser conscientes de las mismas, nos pueden llevar a estados de desidia, aturdimiento y profunda oscuridad que no son nada recomendables.

A veces es necesario parar. Echar el freno y mirar hacia dentro. Implosionar envueltos en un estado de instrospección valiente y desafiante con uno mismo. Solemos ser nuestros peores enemigos, sobre todo en momentos de incertidumbre y temor.

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjrgHa5L46Dtrku6ssQWX1wgCtNS4aQclmJ_zG7pjUIhgzpusYXjr-PSvEh6ltkCK1hlo7C0dinHf_yxdia56YTWMJKyBzjHpWZ588w6hJZEiislG6FlnOQEAojTF5TTnOB4HSIDv6pz-Y/s1600/introspeccion.jpeg
En cualquier caso, a veces tener el automático puesto nos ayuda a superar ciertas situaciones de cambio transcendental, sin embargo, tan pronto uno identifique que se asoma por debajo de puerta la pequeña sombra de la escisión emocional (tanto interna como con el mundo que nos rodea) se debe poner remedio y evitar que la patita disfrazada de tierna oveja esconda a un cruel y melancólico lobo que nos arrastre a las profundidades.

Cómo hacer este ejercicio es algo para lo que todavía no tengo respuesta, de momento solo he aprendido a identificar estados... cómo transitar por ellos, entenderlos y domarlos sigue siendo a día de hoy una tarea pendiente. Probablemente esto se deba a que de manera incansable me reto y exijo cada día un mayor conocimiento emocional de mi misma, a pesar de las continuas arritmias.

Como hace poco tiempo me regaló alguien astuto y versado, tal vez esto se deba a que he descubierto que soy "mucho más fuerte hacia fuera y mucho más débil hacia dentro" y eso, clavado en mi pensamiento, es lo que intento alinear actualmente con mi corazón azotado y en duelo.

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jueves, 13 de julio de 2017

DÍA 816: Camino intermitente

Me muevo a fogonazos.

Luz intermitente que me arrastra por oscuros caminos enmarañados,
limpiando la negrura de lo incierto,
blanqueando miedos.

Destellos inconsistentes que me ciegan y alborotan, 
al mismo tiempo,
todos los sentimientos que me anclan al presente.

Camino a pasos descompasados, al ritmo de los destellos de un faro,
discontinuos,
entrecortados.

Durante unos breves segundos el resplandor ilumina todo lo ignorado,
y yo me confío, 
segura, 
firme,
invulnerable,
avanzo por el camino de sombras y abismos que se me presenta delante.

Y cuando más rápido avanzo,
sofocada, pletórica y vibrante,
la luz se esconde y mi mundo cae
en la negrura más absoluta y lacerante.

Así es mi viaje.

Quebradizo,
absurdo,
desconcertante.

Vivo una vida vacilante,
tan pronto la confianza me empuja siempre a que avance,
como el desasosiego me engulle en negras noches de aturdimiento sombrío y desfavorable.

Así es mi travesía,
imprecisa,
y,
sobre todas las cosas,
EMOCIONANTE. 

http://www.pinturayartistas.com/img/caminoentrearboles.jpg
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martes, 30 de mayo de 2017

DíA 815: Naufragio

Precisamente cuando se nubla el viento es que debemos abrir más los ojos.

Tenemos la inercia de cerrar los párpados con tanta fuerza que las pestañas se arrancan entre lágrimas y dolorosa angustia. Cuando el viento se hace denso y oscuro en el camino, las pupilas quedan ocultas tras párpados atemorizados y súbitamente ciegos.

No es solo miedo, es inercia y evasión a lo desconocido, al abismo oculto entre ráfagas invisibles de incertidumbre. 

Es condición humana no querer mirar cuando la arena se precipita lacerante hacia nuestras pupilas. A veces lo que se nos presenta frente a nuestra existencia no es lo deseado y es entonces cuando nuestra esencia se construye sobre huída y negación.

Craso error.

Cuando el viento se nuble y el camino se convierta en uno oscuro e inestable, abre los ojos. Ábrelos hasta que duelan desde lo más profundo. Ábrelos día y noche, hasta que el lagrimal se seque y tengas que frotarlos repetidamente con tus dedos, como quien excava en el desierto en busca de agua. Ábrelos y no dejes que el viento arenoso permita que te salgas del camino, ni que te ciegue lo invisible, ni que el miedo se apodere de tus pasos hacia lo desconocido.

Cuando el camino se haga oscuro y la niebla azote tu rostro, no olvides que tus ojos son el faro. Así que ilumina tus pasos y jamás permitas que la tormenta haga naufragar tu barco.

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgss_qdA4jep3iEbSA4G9ewOTqFn8G9XAZO9LEIDZoa5XFzr1DaUrXIpd7E01CWeT_7lyrRCApua_Iob_YOTqey1osGc09PWG6CeL0VJ6iYAhNtmbF2QzeybntZ5BnnFLDcIC_bawvLJEg/s1600/faro+l%C3%B1.jpg 
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jueves, 25 de mayo de 2017

DÍA 814: Desde lo más alto

Mi cuerpo se resiste a abandonar la rutina puertorriqueña de buena mañana. Llevo madrugando desde que me fui de aquella isla del Caribe que me acogió valiente durante 6 años. Bueno, quizás me dio una tregua 3 o 4 días dispersos a lo largo de estas 2 semanas de regreso, no fue mucho más. De cualquier forma no es suficiente, mi cuerpo chirría quejumbroso y palpitante… “déjame descansar de una santa vez, loca”. Mi silencio es la mejor respuesta, diga lo que diga ahora mismo él tiene la razón.

Lo que no saben mi piel y mis entrañas es que el verdadero culpable de todo esto lo tenemos en casa. En la azotea. Viviendo como si el resto de extensiones y órganos no fueran responsabilidad suya. Altiva e incansable. Mi cabeza. Esa pequeña gran inconsciente y, al mismo tiempo, de extremado sentido común. Compleja e incansable.

Mi cabeza. Esa que rumia estridente día y noche todo lo vivido desde la tierna infancia. Quien me hace brotar mil sonrisas y alguna lágrima… en ocasiones todo al mismo tiempo. La culpable de este insomnio y de caer rendida, cuando en ocasiones ni siquiera el sol se oculta en el horizonte, sobre un nuevo sofá con el que ayer estrenamos cojines. Esa cabeza a la que todavía le cuesta asumir todo lo sucedido en las últimas semanas, en los doce meses que anteceden al día de hoy, en los seis años en Puerto Rico y en toda la vida pisando tierra y mar… y en algunas ocasiones hasta cielo.

Mi propia cabeza… esa gran desconocida, con la que convivo cada día procurando llegar a buen entendimiento. Trabajando juntas por una convivencia pacífica y solidaria conmigo misma. Con la que negocio diariamente sentimientos y experiencias. La que me da alegrías y tristezas. La que nunca deja de sorprenderme con sus ocurrencias sensatas, en ocasiones, y fuera de lugar en muchas más.
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Y mientras todo esto sucede en las alturas de mi cuerpo, el resto de mi propio ser intenta seguirle el ritmo con tropiezos, bostezos, ojeras y desgarbamiento. A veces pienso que tengo hiperactividad mental… definitivamente corporal no, pues es imposible seguir el ritmo a la vecina de arriba.

En cualquier caso, la maraca ruidosa e indomable que me mueve por el mundo apoyada sobre un cuello maltrecho y unos hombros cargados de contracturas, me regala momentos inolvidables. De esos que al recordarlos sonsacan sonrisas y encogen el estómago con fuerza.

Me siento afortunada. Mucho. Siempre me he sentido afortunada pero esta nueva etapa que acabo de estrenar me remueve muchas cosas por dentro. Sobre todo porque esa aparente disociación entre mi cuerpo y mi cabeza parece que llega a su fin. Siento mi alma a flor de piel. Porosa y preparada para continuar con una nueva aventura. Motivada, con ilusión y un poco de miedo y expectativa. Pero sobre todo, agradecida y soñadora.

Y así voy pasando estos días, procurando poner en orden cabeza y cuerpo con el único objetivo de lograr que la suma de los dos, el espíritu, logre alzarse en equilibrio sobre ambos para seguir viendo la vida desde lo más alto. 

Siempre lo más bello se disfruta desde las alturas. 

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lunes, 27 de febrero de 2017

DIA 813: ABUELA

Ganaste a la vida Abuela, en mayúscula, porque la dominaste como pocos lo hacen en este mundo.

Ganaste a la vida, la venciste por KO absoluto, por eso hoy te vemos partir triunfante y sobre nuestros hombros te despedimos gloriosa y memorable. Por siempre célebre y ejemplar.

Ganaste a la vida, Abuela, la ganaste sin vacilación ni balbuceo. Saliste a la arena un 12 de octubre y peleaste con uñas y dientes hasta tu último suspiro.

Eres vikinga Abuela, de esas que surcan mares bravíos, de las que hacen tartas de manzana y educan hijos modelo.

Intrépida y valiente, junto al Abuelo, alcanzasteis hazañas eternas y os abristeis camino en esta vida salvaje y selvática. Siempre con éxito, siempre juntos y sin recelo.

Por eso hoy Abuela, desde la otra orilla te lloro, te tiendo mi mano y mi recuerdo, te añoro y te quiero. 

Por eso hoy, Abuela, el tiempo se para y la vida se arrodilla a tus pies, vencida y vencedora. Por eso hoy, Abuela, será un para siempre.

Te quiero, buen viaje.