viernes, 6 de abril de 2018

DÍA 825: Caleidoscopio

https://josancaballero.wordpress.com/2015/04/15/mujer-es-caleidoscopio-de-armonias/

Siempre me gustaron los caleidoscopios. 

Probablemente la persona que por primera vez puso uno en mis manos ya intuía mi pasión por lo inestable, por la luz, los colores mutantes y los juegos sencillos pero llenos de significado.

Cuando cae en mis manos un cilindro de este tipo, no puedo evitar asomarme a su abismo de sueños pigmentados y rotantes. Asumo por defecto una postura física de espectador con catalejo, como si en lugar de cristales translúcidos en permuta infinita lo que estuviera mirando fuera la luna al final de mi pupila.

Entro en coma inducida por el giro tornasolado e infinito de los cientos de cristales fragmentados que, atrapados en un tubo de cartón sin salida, se acoplan en cada vuelta que les da la vida. Igual que los seres humanos.

Recuerdo que aquel primer caleidoscopio era artesano, forrado con un papel brillante de un color rojo resplandeciente. Y aunque ese recuerdo tiene ya en mi archivo personal más de 30 años, lo sigo teniendo radiante, con la misma luminosidad que aquel papiro encarnado que envolvía el juego rodante.

Pasaba horas perdida en aquel firmamento concentrado en un pequeño rollo encarnado.

Ahora, adulto ya mi cuerpo pero con mirada anclada en la infancia, se que aquella adicción a mirar en lo profundo y ver cómo pequeñas piezas van encontrando su sitio en cada vuelta, 
en cada golpe de muñeca, 
en cada tropiezo,
sigue viva... 

... solo que ya no sujeto un caleidoscopio en mis manos porque ahora el caleidoscopio soy yo.

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