Cualquier excusa era buena para levantarse cuando el sol todavía guardaba con celo su magia de luz y calor tras el lejano horizonte.
La noche le daba fuerza.
Al contrario que al resto de los habitantes, ella no le temía a nada mientras la oscuridad invadía calles, montes, playas y almas. Se sentía fuerte y decidida. La tranquilidad de las sombras le permitían pensar con claridad y eso siempre ayudaba a simplificar las cosas.
Solía impregnarse de la belleza de lo inexistente mientras escuchaba con interés lo que su corazón le revelaba al ritmo de palpitantes latidos...
...bom... bom... bom...
... sus latidos retumbaban bajo el cielo estrellado y ponían música a las tinieblas. Silencio cortado por bombeo de sangre. Le hechizaba escuchar la esencia de vida escondida durante el día por el estruendo, el estrépito y las prisas.
Ella era sonámbula de día e insomne de noche.
Siempre había vivido al revés que los demás y eso era lo que le permitía sentir la vida con otra piel, veía cosas jamás vista por otros, percibía melodías no creadas, contemplaba imágenes inéditas y se recreaba en perfumes de trasnochada fascinación.
Estaba convencida de que si tal vez todos cambiaran su rutina de desbocada inercia automatizada y se atrevieran a probar las mieles del cambio, descubrirían un mundo lleno de magia y estupefacción.
A veces hay que vivir en aparente contracorriente para descubrir la verdadera dirección.
Aunque probablemente si esto llegara a suceder, si se viera acompañada en sus noches de particular introspección por tumultos, bullicios y masas impregnadas en rutina, buscaría otros resquicios de prodigiosa ensoñación, otros espacios donde sentirse única y en diferente perspectiva con la vida.
Es la belleza de lo exclusivo, de sentir la discrepancia, de vivir diferente la vida... de ser, en definitiva, sonámbula de día e insomne en la noche reflexiva.
(Y la primera sorpresa imprevisible es que internet no funciona bien y, una vez más, me impide enlazar videos... ya lo avisé... ¡aquí todo es inesperado!... es lo que da vida a esta aventura... y un poco de cabreo también, para qué negarlo)
Hoy es el ultimo día en Tierra de Origen. Hoy es un día inevitablemente triste.
Las expectativas y el tiempo son traicioneros, suelen atacar sin previo aviso donde más nos duele, donde más sangre derramamos. Hoy a mí me clavan lanzas en el estómago, el corazón y el pensamiento. Atracadores de bajo fondo, sin escrupulos ni sensibilidad. Ladrones de vida con billete infinito y recurrente de ida y vuelta.
Hay cosas que no cambian y en este día previo hago analisis de situación.
Miro hacia atrás y siento que mis sentimientos se muestran como un plato deconstruido. Un manjar de esos por pocos entendido, a caballo entre la modernidad mas absurda y la tradición anclada al pasado. Un estado en el limbo. Una muestra incomprensible para quien, desde fuera, se deleita con sus cinco sentidos pero que siente la inevitable tentación de acercarse y probarla. Dependencia emocional aun por encima de la ignorancia extrema.
Hoy me mezco entre los fogones imparables de la vida, intentando buscarle un sentido lógico a nuestro viaje en el tiempo. No logro encontrar la respuesta y me desvanezco en los pucheros de reflexiones sin salida.
Emociones alteradas centrifugandose sin control. Escudriño, examino, husmeo todas las variables internas y todas las evidencias tangibles... no encuentro veredicto racional. Me temo que es el sino del hombre, un heliocentrismo hecho carne.
Divago.
Mi mente viaja sola por recovecos desconocidos. A veces hay que perderse en uno mismo para encontrarse, aunque los demás no le acompañen, aunque juzguen sin miramiento el plato de sentimientos deconstruidos, aunque intenten darle sentido (bajo un punto de vista unidireccional, estático y poco transigente) a esa singularidad gastronómica que mas allá de querer mostrarse con aspecto de superior orgullo lo que realmente quiere es abrir al resto una nueva puerta hasta entonces desconocida, un soplo de aire fresco, una nueva realidad motivante, atrevida y festiva... pero para eso, sin duda, hay que tener los sentidos dispuestos, especialmente el sentido de la vida plena.
Y como este manjar incomprendido hoy cierro el volcado de emociones envasadas al vacío pues en el vuelo no permiten viajar con alimentos transportados en otro formato de mayor peligro... no vayamos a contagiar al pais de destino, a Tierra de Acogida, con nuestro revuelto reflexivo.
"El miedo es la emocion mas dificil de manejar. El dolor lo lloras, la rabia la gritas, pero el miedo te ataca silenciosamente en tu corazon"