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miércoles, 18 de enero de 2017

DÍA 812: Fénix

De nuevo me encuentro frente a una pantalla blanca, desafiante, una hoja de ruta por ser escrita, una introspección que me sirva de guía, un regreso, un año a estrenar, reflexiones desconocidas, aventuras inéditas, retos que reclaman ser afrontados, miedos agonizantes a los que deseo dar por vencidos, una publicación sin previo aviso, propósitos de año nuevo, retornos, puertas, ventanas e ilusiones esperanzadas.

Me siento oxidada en 12:45pm pero llena de energía para afrontar todo lo que este 2017 me depara.

Fue un 3 de junio de 2016 cuando publiqué mi última expiración en esta nuestra casa, en este blog que durante los pasados 12 meses ha tenido en más de una ocasión lo que parecían ser alientos terminales de su existencia.

Los dos últimos años no han sido fáciles en mi vida, pero 12:45pm, fiel reflejo de quien esto escribe, se caracteriza por los renacimientos, la fuerza para seguir adelante y las plumas de un fénix chamuscado pero persistente. Así que aquí estoy de nuevo, amigos.

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Como un elevado porcentaje de seres humanos ingenuos yo también elaboré mi personal lista de propósitos con las que dar comienzo este enero. Sin embargo, en esta ocasión, decidí no escribirlos en ningún sitio mas que en mi conciencia, que es donde deben imprimirse a fuego. Son pocos, pero son los que deben ser para devolverme lo que más deseo en esta vida y que por circunstancias de ella misma, la vida, fui perdiendo con el paso de los años sin casi darme cuenta.

Vamos, nada nuevo probablemente con lo que tu mismo, visitante o residente de este blog, hayas escrito en tu catálogo de voluntades y determinaciones de año nuevo.

2017 promete ser un año de transformación, de cambios, de nuevos comienzos, de regresos, de sueños, de nuevos retos y, sobre todo, de muchos aprendizajes y nuevas ilusiones. Yo, por mi parte y como parte de esos propósitos grabados en mi pensamiento, espero asomarme más a menudo por esta pantalla y lograr revivir, tras las cenizas, a este espacio de reflexiones, sueños, inspiraciones y, sobre todo, mucho compartir que ayude a enriquecer el espíritu.

He vuelto y lo que nos viene por delante promete ser enormemente divertido... así que espero que me acompañes y alcemos juntos el vuelo para ver pasar los meses desde las alturas, sobrevolando la vida y sintiéndonos más vitales que nunca.

El sol quemó nuestras alas pero todos sabemos que donde hubo fuego quedan rescoldos. Ahora toca sentir el aire frío del firmamento y coger velocidad imparable para seguir creando rutas de vuelo portentosas y extraordinarias.

¡Adelante siempre!

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viernes, 25 de marzo de 2016

DÍA 809: La sinestesia de la felicidad


A rayos de sol en la boca, a eso sabe la felicidad. Ahora lo sé.

Rayos de sol que, indiscriminadamente, se esconden y reaparecen a lo largo de la vida, porque la luz no es perpetua. Es, simplemente, caprichosa.

La luz es un espejismo en nuestra mirada. Igual que la felicidad lo es en nuestra alma.

Tiene aroma a tierra recién mojada y, al contacto con nuestro paladar, se siente como algodón de azúcar.

Sol, tierra mojada y azúcar. Eso es la felicidad.

Lo recuerdo bien. Lo guardo bajo llave en lo más hondo de mi anhelo recalcitrante.

Ahora mi boca sabe a ladrillo molido, seco e inservible. Eso es síntoma de miedo e incertidumbre. Mi lengua nota, desde el despertar, un ligero roce en las comisuras de los labios que le recuerda a piedra recién sacada de lo más profundo del océano. Salada, inerte y abandonada.

Ladrillo molido y piedra salada. Solo eso, no hay más con el miedo. El miedo no se siente, el miedo es como nada.

Y es entonces cuando me aferro, con mi deseo, a un clavo ardiendo. Y busco en lo más oscuro, en el recuerdo lejano y seguro, ese sabor a sol en mi boca, a lluvia de tierra empapada, a melaza de feria eterna y a felicidad en el recuerdo resguardada.

Y me siento en paz. La calma me abraza.

Ahora lo sé. Sé que pronto la felicidad regresa, que esto es solo una mala racha. Que el miedo seco que en estatua de sal te transforma, huirá cegado por la felicidad de mi boca.

Lo sé.

Porque siento la luz en mis entrañas.


http://www.copelacapital.es/public/wp-content/uploads/2014/10/Espejos-del-sol-felix-murillo.jpg


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miércoles, 4 de febrero de 2015

DÍA 779: Sobre corazones y montañas rusas

Con el paso de los años he descubierto que para las emociones fuertes prefiero estar en sobre aviso. Me temo que tengo aprecio a mi delicado corazón, maltratado ya en la treintena (avanzada) por sustos inesperados de la vida.

El caso es que ayer, siguiendo con mi periplo dental que estas semanas me tiene en un permanente sin vivir, acudí a la cita que tenía programada con el, con todo mi cariño, sacamuelas.

Recordemos que hace semana y media, recién llegada a Tierra de Acogida comencé a sufrir un proceso infeccioso en una muela que me hizo viajar a los infiernos durante cuatro días. Jamás antes había experimentado algo así y, una vez superado, puedo decir con absoluta rotundidad que no se lo deseo a nadie en este mundo. Tenía que estar penado por ley, os digo.

El caso es que ayer tenía cita de nuevo en la consulta médica para iniciar el proceso de reparación de dicho origen de los males del mundo. El proceso no iba a ser fácil y, lo más estremecedor para mi, nunca antes lo había vivido.

Este punto es importante, porque yo, tanto para un proceso de tratamiento buco-dental como para una nueva montaña rusa de caídas inconcebibles, siempre prefiero estar preparada con antelación.

http://comofuncionanlasmontanasrusas.blogspot.com/

Recuerdo hace ya unos cuantos años cuando, visitando un entretenidísimo parque de atracciones en Tierra de Origen, tuve a M.A. frente a una atracción de giros e inclinaciones a 90 grados durante no menos de 20 minutos. Quizás vimos el recorrido unas seis veces... y es probable que me quede corta con la estimación. Por supuesto terminé montándome... con más repeticiones que las visualizadas previamente desde el suelo.

Ayer sucedió algo parecido. Al salir del dentista le expliqué (lo mejor que pude con la boca absolutamente en coma inducido por la anestesia) a mi paciente acompañante, M.A., cómo había ido el proceso. La conversación fue tal que así:

- M.A.: "¿Cómo ha ido todo?"
- 12:45pm: "Bien. Cuando entré me preguntaron el dentista y la enfermera que cómo me sentía. Yo les dije que muerta de miedo y que les agradecería enormemente que antes de empezar el proceso me explicaran cómo iba a ser, pues nunca antes lo había experimentado en toda mi vida"
- M.A.: "¿De verdad prefieres saberlo?"
- 12:45pm: "¡Sin duda alguna! Si voy a vivir algo a lo que temo, prefiero saber cómo va a ser, más o menos, el camino. Como en las montañas rusas..."

Y puedo deciros que mi consulta, junto con la clara explicación del experimentado doctor, me calmó enormemente durante el procedimiento.

En fin, cada uno tiene sus propias estrategias para afrontar los temores personales. Lo importante, lo más importante de todo, es que usando la técnica que se use (siempre y cuando no sea contraproducente para uno mismo ni para los demás), se afronte y supere aquello a lo que se tiene temor.

Recordad amigos y amigas que "Ser valiente no significa no tener miedo. Ser valiente significa avanzar a pesar de tener miedo". Así que si mi técnica para avanzar es estar preparada y, en la medida de lo posible, conocer lo que se me viene encima... pues qué os puedo decir, ¡bienvenida sea la estrategia!. Todo sea para seguir caminando siempre adelante en esta vida llena de baldosas resbaladizas, inconsistentes e inesperadas.

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Recuerda que hasta el 16 de febrero de 2015 estamos en pleno juego creativo celebrando las 100.000 visitas de 12:45pm. 

Si todavía no te has animado y te apetece poner a prueba tu creatividad más profunda y divertida, te animo a que visites la salida del DÍA 771: Las 100.000 (Parte III).

¡¡ANÍMATE SERÁ DIVERTIDO Y TE AYUDARÁ A DESCUBRIR UNA CREATIVIDAD QUE CREÍAS OCULTA!!

¡¡SEGUIMOS ADELANTE EN 12:45PM, JUNTOS Y ADELANTE SIEMPRE!!

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miércoles, 13 de agosto de 2014

DÍA 716: Cuando el temblor es mayor dentro de la cabeza

Es curioso cómo funciona la mente humana cuando está llena de desconocimiento, miedo e imaginación.

La verdad es que leído así, de carrera, sin pausas, parece una bomba de relojería en plena ebullición. Son tres situaciones a las que por sí solas hay que tenerles cierto respeto, así que si se alían uno sabe que puede encontrarse, sin quererlo, en una situación un tanto inquieta y desagradable.

http://www.pandora-magazine.com/wp-content/uploads/2012/10/miedo1.jpg
Inicio así la reflexión de hoy porque ayer en Tierra de Acogida a las 11:05pm, justo cuando gran parte de los habitantes formales, y/o que trabajamos en jornada de mañana, llevábamos una o dos horas de sueño, se produjo un temblor. Para quien desconozca esta terminología de fácil digestión mental (mucho más que el término original) temblor no es otra cosa que un terremoto.

No fue un temblor grande, fue de 4.5. Incluso hubo algunos, como M.A. que (una vez más, pues esta misma situación la vivimos hace dos meses) me hizo creer durante unos segundos que habían sido impresiones mías al estar cayendo en manos de Morfeo. Se equivocaba, lo constaté pocos minutos después de mano de amigos locales y, especialmente, de las publicaciones oficiales de la Red Sísmica y otros medios de comunicación estatales.

Por si alguien de Tierra de Origen llegado a este punto le ha entrado alguna pequeña preocupación, diré que estamos todos bien. Una vez sucedió el imprevisto, todos seguimos durmiendo.

Y a este punto quería llegar yo.

El desconocimiento, el miedo y la imaginación son tres patas para un banco inestable y tembloroso en la cabeza. Durante las pasadas vacaciones de verano en mi, de nuevo añorada, Tierra de Origen tuve una interesante charla con familiares precisamente hablando de esto y hoy, tras la vivencia de ayer, quisiera compartirlo brevemente con vosotros.

Antes de embarcarme en este viaje aventurero y cruzar el océano a Tierra de Acogida, yo, como muchos, veía con pánico y cierta admiración las imágenes en movimiento que llegaban a mi retina tras una pantalla referentes a fenómenos meteorológicos y naturales que azotaban despiadados lo que era para mi el otro lado del mundo.

No puedo evitar decir que tengo la suerte de estar viviendo en una isla que, a pesar de la ruda climatología (sí, el Caribe es duro, imprevisible y muchas veces poco agradable a pesar de lo que nos intentan vender las compañías de viajes al otro lado del charco) tiene implantado un protocolo y un plan de formación e información sobre seguridad ante ese tipo de situaciones (huracanes, terremotos, tsunamis, epidemias y un sin fin de incomodidades varias) que es admirable.

La Agencia Estatal de Manejo de Emergencias y Desastres hace una labor encomiable para poder ofrecer y poner en práctica cuando se necesita las mejores acciones tanto preventivas como paliativas ante este tipo de situaciones.

Desde bien pequeña, al menos desde que tengo capacidad para ver y entender las noticias de televisión y prensa (cosa que a día de hoy todavía pongo en duda que sepa hacerlo) pude comenzar a construir en mi cabeza una imagen en la distancia sobre los efectos de la llegada de un fenómeno natural. Comencé así a elaborar en mi consciencia inconsciente una imagen a base de desconocimiento, miedo e imaginación.

No hay nada peor para la cabeza que la unión de estos tres fenómenos, pues hace que uno materialice una ficción que, a base de temor e ignorancia, se pueda convertir en realidad (en tu propia cabeza).

Ahora, viviendo ya aquí el suficiente tiempo como para estar informada, haber aprendido y haber experimentado algunas de estas situaciones naturales, puedo avanzar que las cosas han cambiado mucho de perspectiva. Especialmente porque se aprende a diferenciar grados en este tipo de situaciones, se aprende a ser precavido, descubres cosas que nunca antes te habrías planteado, priorizas y adquieres una absolutamente necesaria práctica preventiva (de la que confías poder hacer uso cuando algo de alta categoría llegue...).

Ni qué decir tiene que todo esto no anula el temor ante la llegada de cualquier tipo de situación climática inesperada, pero el desconocimiento y la imaginación han sido borradas de la cabeza, lo que hace que vivas la realidad de una manera mucho más objetiva y orientada hacia lo que realmente puede ser práctico.

Todo efecto natural, previsible o no, merece un gran respeto y una gran preparación, en especial los temblores que no avisan su llegada.

Con el texto de hoy tan solo quiero poner sobre la mesa el hecho de que, ya sea hablando de fenómenos meteorológicos o de cualquier otra cosa existente en esta vida, no hay nada peor que la mezcla de ignorancia, temor y creatividad, pues juntos construirán dentro de la cabeza una imagen ficticia en la que se puede quedar atrapado y que puede agitar interiormente con tanta fuerza que transformará la cabeza en un peligro mucho mayor que el que supone un temblor en la tierra.

http://noticiasmanizales.com/wp-content/uploads/2014/04/temblor-colombia.jpg
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martes, 19 de febrero de 2013

DÍA 210: Un día más... un día menos

Miedo.
Miedo a perder la voz interior, miedo a quedarme sin palabras.
Miedo a olvidar cómo imprimir en verbo el pensamiento, miedo a ahogar el aullido que me susurra con fragor interno.
Miedo a asfixiar la reflexión, miedo a no saber qué llevo dentro.
Miedo.
http://radiocontempo.wordpress.com/tag/muerte/
Inspiración.
Inspiración de vida y emisión de vacío, temor a sentir el sentido perdido.
Inspiración entre la nada y el deshabitado raciocinio, explosión de ausencia en el entendimiento deductivo.
Inspiración de aire en el sinsentido, llenando los huecos de mi pensamiento perdido.
Inspiración.

http://vivopositivo.blogspot.com/2008/07/vuelvo-respirar.html

Olvidar.
Olvidar cómo ensamblar sentimiento y pensamiento expresivo, cognición emocional del mundo en rotativo giro.
Olvidar el olvido y hacer del recuerdo un mimado consentido, darle libertad a la memoria displicente, evocaciones sin criterio, sin elección elocuente.
Olvidar lo valioso, lo trascendental y lo solemne, olvidar lo incompetente que resulta extraviar reminiscencias de reciclaje perenne.
Olvidar.

http://drmime.blogspot.com/2011/09/la-memoria-corto-plazo.html
Tiempo.
Tiempo desintegrado entre mis manos codiciosas, tiempo de avaricia temporal y existente.
Tiempo en vano confinado en cronómetros de augurios anquilosantes, tiempo efímero, caduco, doloroso y lacerante.
Tiempo de ritmo trepidante, tiempo libre, tiempo esclavizante... tiempo desconcertado y desconcertante, tiempo descompuesto y disociante.
Tiempo.

http://www.abc.es/20120509/ciencia/abci-viajar-tiempo-sueno-imposible-201205091353.html
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martes, 18 de diciembre de 2012

DÍA 147: Despegando

El día que esto escribo será un día lleno de nudos estomacales, de serpenteantes inquietudes recorriendo mi interior y de nervios a flor de piel.

A primera vista parece un día más, un día de trabajo rutinario, sin mucha novedad al frente... pero lo cierto es que este día guarda una desagradable sorpresa para quien esto suscribe... y es que el final del día, cuando la luz ya haya recogido sus enseres y haya dado paso a la sábana de noche oscura que todo lo atrapa... cruzaré la puerta de un lugar si tiempo, de uno de esos espacios donde las almas transitan en tránsito... hoy, cuando ya no haya marcha atrás, dejaré la noche y la ciudad a mis espaldas para adentrarme en un aeropuerto.

Hoy es El Día, ese día extraño lleno de inestabilidad y retortijones, ese día en el que mi mayor miedo regresa a mi recuerdo para martillear incesante mis entrañas y evitar que lo relegue al más profundo olvido, esquivando así su expulsión y afianzando el pensamiento de que son precisamente esos temores los que ayudan a tomar conciencia de la debilidad humana, de su frágil desarme emocional y gástrico.

Recuerdo que de pequeña tenía un bonito avión de metal, pequeño y ligero. Me encantaba jugar con él, lo hacía despegar sin titubeos y, agarrándolo fuerte con mi diminuta mano le ayudaba a volar y revolotear por todo el espacio aéreo de mi cuarto de juegos... el trayecto siempre se acompañaba de un extraño sonido emitido por mis labios al vibrar como un motor renqueante o unas hélices antediluvianas. Era un juego divertido y despreocupado.


http://www.guiainfantil.com/blog/educacion/juguetes/los-mejores-juguetes-para-el-verano-de-los-ninos/

La cosa cambiaba cuando debía hacerlo aterrizar sobre la alfombra que ocultaba completamente el suelo de la habitación, pues misteriosamente se le había perdido la pequeña ruedita negra del tren de aterrizaje y eso complicaba siempre el proceso... mi cabecita ya iba preparando el miedo... ahí ya me sorprendía el abdomen con pequeñas punzadas de aviso sobre lo que me depararía el futuro.

Ahora recuerdo aquel pequeño pedazo de metal y plástico blanco, desgastado por el uso lúdico y por los abandonos en la caja de juguetes... ahora sonrío, irónica, por aquella inocencia perdida.

Efectivamente, tengo miedo, terror, pánico a volar.

Soy persona portadora de un alma libre y flexible. Me gusta alzar mi pensamiento, reflexionar y elevar la imaginación a límites estratosféricos... pero con los pies en el suelo.

Podría contar mil anécdotas donde un avión, un aeropuerto o un vuelo son los protagonistas... pero, como imagino comprenderéis, queridos amigos de esta pequeña gran ventana, evitaré echar más leña al fuego y comenzaré desde ya mis técnicas de relajación y desahogo...

http://www.todocoleccion.net/avion-miniatura-iberia-airbus-a340-metal-10-5cm~x32218962

Abierta un poco más mi esencia y hecho público mi miedo, recojo mis enseres y procedo a cerrar la maleta. Espero que este despliegue de la más absoluta sinceridad ayude a la purga de mis más recónditos temores.

Dejaré preparada la publicación de mañana... pero no sé exactamente a qué hora podrá ver la luz de la pantalla... todo depende del retraso en el despegue y de ese maravilloso momento en el que el tren de aterrizaje, esta vez existente y seguro, haga contacto con la tierra de mi país de origen generando ese sonido tan maravilloso que provoca la certeza de saberse sano y salvo.

¡¡NOS LEEMOS DESDE LA OTRA ORILLA AMIGOS!! 
¡¡REGRESO A CASA POR NAVIDAD!!
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