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martes, 24 de abril de 2018

DÍA 827: Primavera de carne y hueso


Cuando sientas los poros del alma abiertos estallaran lágrimas de alegría en tus pupilas.
Como rayos de sol escapando de un hermético arcón de hierro forjado, así será como la armadura se irá agrietando hasta su absoluta fragmentación.
Me fundo en este calor desconocido, apacible, esperado. 
Primavera de carne y hueso.
Me voy reencontrando conmigo poco a poco, a pequeñas caricias y consentimientos. 
Con sentimientos vuelvo a respirar. Con los mismos que habían quedado relegados en el fondo del olvido. Por descuido, por abandono, por desuso o desilusión.
Regresa el color, regreso al calor. 
Regreso.
Como luz al final del túnel, como faro en la oscuridad. 
Al fin veo la orilla al borde de mis pestañas, donde, en equilibrio, se libera una lágrima entusiasta.
Libre, afortunada, sencilla y viva.
Agradecida de que, tras este peregrinaje quijotesco que ha durado demasiados agujeros negros, pueda, en este reconstruido abril, recuperar todo lo que me fue robado. 
Todo lo que escondí, como corazón delator bajo las tablas del dolor y la tristeza, por fin ha sanado. 

Y hoy, con más fortaleza que nunca, me susurro a mi misma... "lo estás logrando, una vez más, has resucitado".

martes, 27 de marzo de 2018

DÍA 823: Santa Semana (marzo 2018)

Huele a canela en rama, 
a vainilla y sal de mar.
Luce el sol en esta Málaga, 
Cofrade y Santa, 
primavera y Paz.

Brilla marzo floreciente, 
índigo, transparente, 
renovado.
Marzo de permuta,
de cambio esperanzado.

Hace un mayo 
de mi muerte y renacimiento,
de meses ahogados en
intervalo sin tiempo.

Penitencia inesperada
la vivida en el pasado,
turbulencias evaporadas
en este marzo en Semana Santa.

Hoy amanece mi alma
como la ciudad, 
festiva,
viviendo una doble Victoria,
abandonando la sensación Cautiva.

El olor a jazmín en biznaga,
a incienso, a salitre,
a música procesionaria,
todo se mezcla en mi cuerpo,
feliz,
optimista,
reconciliada,
 al fin,
en esta Santa Semana.
https://www.domestika.org/es/projects/291810-ilustracion-para-mapa-sonoro-malaga

viernes, 24 de noviembre de 2017

DÍA 820: Temporal


Siento como si estuviera transitando por un viaje estacional de mi vida interior.

Con el Otoño me sentí desnuda y desprotegida, cayeron mis hojas inundando un suelo inestable que crujía a mis pies. Triste y descolorido. Desnutrido. Abandonado y silencioso. Lleno de paisajes con árboles a modo de lanzas, clavando en mis entrañas las ramas afiladas y secas del pasado, del presente y del futuro.

Al llegar el Invierno, todavía desnuda y perdida, sentí el frío aterrador de la verdad. Nieve que me golpeaba congelada sobre mi cabeza. El peso de lo no resuelto. Y yo, inmovil en medio de la nada, me dejaba ahogar por una avanlancha de sentimientos que descontrolados caían por la ladera de mi alma. Frío es el miedo a mirar hacia dentro. Fría la incertudumbre y el perdón.

Y cuando pensaba que moriría congelada con mis propios terrores y cargas, cuando menos lo esperaba, llegó la Primavera. Sutil su llamada alegre. Fue presentándose tímida y colorida. Deshaciendo la nieve de mi alma y de mis pies enterrados y sumisos a mi misma. Capaz de calmar y derretir sin prisa todo lo inanimado. Floreciendo desde dentro, desde lo más profundo y luminoso. Llegó para dar luz, esperanza y un poco de calor con sus tenues rayos de sol que, desde dentro, volvían a iluminar todo el paisaje. De dentro hacia fuera y no al revés.

El Verano llegó a su tiempo. Ni antes ni después. Llegó radiante y alegre. Ocioso y vibrante. Era pura alegría y sencillez. Lo simple de la vida. Una sonrisa infinita, regada de tormentas esporádicas, típicas del verano, pero con el poder suficiente como para secar el alma mojada. Sol interior. Baile. Celebración. VIDA.