Y así es como ella descubrió, en la oscuridad que le brindaba aquel cine de deslucidos butacones rojos, que no era la única persona capaz de ver la vida desde un prisma diferente.
Atónita, sin poder casi ni respirar, vivió la embriagadora sensación de sentirse comprendida, aunque fuera por un elemento inerte como una gran pantalla, aunque fuera por un objeto vivo como es el fotograma incesante de una preciosa película.
Cuando las luces se encendieron brúscamente y todavía con el aturdimiento que provocan ciento veintidos minutos de asueto... se levantó y salió al exterior, meditativa, ausente y complacida.
Fue justamente en ese momento cuando decidió, inspirada, que para no olvidar la revelación vivida, iniciaría un apasionante viaje con el único objetivo de encontrar a alguien como ella... positiva, melancólica, sensible, terca, creativa, impaciente, detallista... y diferente.
Y así es como ella me suele relatar la motivación que le llevó a buscarme por el mundo... así fue como se aventuró en la ardua tarea de remover cielo y tierra para encontrarme y ayudarme a salir de mi carcel de ignorancia... ayudarme a descubrir que yo, como ella, guardo grandezas en frascos triviales...
Creo que no me equivoco si aseguro que todavía no ha alcanzado su objetivo.
Creo que no voy desencaminada si asevero que su compañía, en este viaje que es mi vida, no ha hecho más que empezar... porque sé que no parará hasta que logre desenfrascar todo lo oculto, todos los aromas que mi pequeño interior esconde.
Transformó la calle ubicada frente a la entrada de mi casa en una carrera de obstáculos, con su circuito deportivamente establecido y con las gradas estratégicamente ubicadas para la buena visión del vecindario desde cualquier ángulo de la travesía. Desde donde las miraba pude darme cuenta de que éstas ya estaban completas a la mitad de su capacidad, aunque aún quedaban algunos espacios... que... sinceramente... deseaba no se llenaran.
A pesar de mi somnolencia, pues eran las 7:16am cuando me asomé por la puerta de mi casa y vi aquella escena, pude percatarme de que había una pequeña diferencia en su pista respecto a lo establecido en la normativa del Comité Olímpico. Y era que cada valla había sido sutituída por paneles, detalladamente
elaborados, en los que se podían observar imágenes de personajes... historicos, literarios, cinematográficos o, simplemente, resultantes de su apasionada imaginación
Aún me encontraba estática, apoyada en el quicio de la puerta, en pijama, cuando ella me gritó desde el extremo final del recorrido:
"¡VAMOS!
Tienes las zapatillas en la línea de salida. ¡Póntelas rápido que llega tu turno!"
Pensé que aquello no podía ser tan malo... empezar el día con ejercicio físico era saludable, aunque fuera a la vista de todo el vecindario (pues para ese momento las gradas ya se habían llenado e incluso había asistentes al evento que permanecían de pie sin espacio para verlo sentados... para mi vergüenza).
Estaba absolutamente concentrada y confiando en mis propias capacidades cuando escuché la señal de salida.
Salí lo más rápido que pude y comencé a saltar aquellas extrañas vallas transformadas en paneles fotográficos...
... "Pinocchio"... ¡SUPERADO!
... "Ebenezer Scrooge"... ¡SUPERADO!
... "Rey Midas"... ¡SUPERADO!
... "La Novia Cadaver"... ¡SUPERADA!
... "El Emperador"... aún sin traje... ¡SUPERADO!
.........
.........
En la mitad del recorrido, antes de que el cansacio comenzara a aparecer, giré mi cabeza por encima de la espalda para observar el avance de mi carrera... y fue entonces cuando vi... por la parte de atrás de cada uno de los paneles... fotografías de personas reales... caras absolutamente reconocidas... cada uno de esos hombres y mujeres habían pasado alguna vez por mi vida, todas habían provocado episodios desagradables en algún momento pasado de mi existencia. Esos rostros ya no formaban parte de mi entorno, pero me habían enseñado, con dolor, el lado oscuro del ser humano... seres incompletos, injustos, perjudiciales...
Rápidamente recuperé la conciencia y continue, todavía con más energía, saltando aquellas vallas y entendiendo que, parte de lo que soy hoy, parte de seguir adelante, era porque había logrado superar aquellas trabas mimetizadas en individuos de carne y hueso.
Cuando crucé la línea de meta, exhausta pero henchida de grandiosidad, ella vino rápida a mi y me abrazó emocionada... haciéndome entrega de una bonita placa color oro en la que podía leerse grabado:
"Si hubiera elegido ser carpintero, sería un buen carpintero.
Si hubiera
sido electricista, sería ahora un muy buen electricista.
Siempre creí
que la superación del oficio está ligada a la superación del ser entero"
Mario Moreno Cantinflas
Y sonriéndome musitó al oído:
"Lo has hecho estupendamente, pero no olvides que la carrera continua y seguirá adelante hasta que tu quieras seguir superando dificultades transformadas en personas o en situaciones"
Sonreí pletórica y cansada pero, sobre todo, sonreí rebosante de energía sabiéndome capaz de saltar cualquier gran obstáculo que el entorno decidiera poner en mi trayectoria.
La vida está llena de todos o nadas, de blancos o negros, de ricos o pobres, de ahora o nunca...
Todos sabemos que existen escalas de grises, pero no nos engañemos, es mucho menos costoso, en cuestión de sacrificio y energía, elegir una verdad absoluta que tener que gastar esfuerzo en escoger la intensidad de gris apropiada para cada momento.
Esto es así, cuestión de esfuerzo.
Yo había aprendido que el evitar la elección dentro de la escala entre colores opuestos, blanco o negro, trae implícita una mala resolución del conflicto. Pero aún así, insistente, me obstinaba en elegir siempre entre la duplicidad. Cuestión de reservar fuerzas... justificaba.
Esta actitud no había pasado despercibida ante sus ojos y un día, sin escrúpulo alguno, ella me sentenció:
"La aceleración con la que vives la vida te hace, en demasiadas ocasiones, manipular el escenario para reducir al máximo las opciones entre las que elegir.
Sabes que todo se compone de infinitas variables, todo sucede por más de un motivo, pero el trabajo que te supone resolver la compleja ecuación para dar con la solución más apropiada, pero no única, hace que termines clasificando la vida entre dos vértices...
... blanco o negro...
... y eso, sin lugar a dudas, sabes que solo trae problemas"
Me tomó por sorpresa... no sabía qué rebatirle en lo alto de aquella montaña rusa...
Súbitamente, en el preciso momento en el que comenzamos a caer, pude vislumbrar lo bien que me sentía cuando descifraba y experimentaba la escala de grises. Los giros, las subidas y el sentirme volátil e inerte me abstrajo, por unos segundos, de mi empecinado posicionamiento dual...
... y aunque tan solo duró eso... unos segundos... puedo aseguraros que son esos momentos los que me hacen retomar el control y despertar del letargo sumiso en el que tiendo a entrar con adocenada subordinacion.
Ella asesinaba palabras a altas horas de la madrugada.
Con pulso de experimentado cirujano iba, una a una, desarticulando términos para después,
con insolente desprecio,
desecharlos.
Asesinaba verbos y adjetivos con descorazonado convencimiento, y,
cuando el crepúsculo la envolvía, ella, homicida literaria, ensangrentaba folios de nívea pureza.
Despedazaba oraciones con el único deseo de ajusticiar el entendimiento.
Meticulosa.
Despiadada.
Arrogante.
Con la aurora, cuando el ardiente sol sangriento desvanecía la claridad inspiradora,
ella emergía desde las profundidades carcelarias de sus cuartillas y
apagaba delicadamente la bombilla...
... recogiendo su arsenal de plumas, bisturís y evidencias incriminatorias...
... posponiendo el trabajo sucio hasta la nueva llamada del ocaso,
pues era, contra todo pronóstico,
asesina con esdrújulos libertarios.
Aquella mañana me dolía la cabeza de una manera extraordinariamente terrible.
Intenté recordar algo del día anterior.
Concentrada.
Con gran esfuerzo...
... inultilmente.
Lo único que logré reproducir en mi cabeza,
de manera repetitiva,
era aquel sonido tintineante... reincidente.
Una y otra vez.
Otra y otra y... otra vez.
Repetitivo...
... insistente
Decidí, con lentos movimientos y con mínima agitación, tumbarme de nuevo en la cama... y fue en esa posición cuando, inesperadamente, el estridente sonido de mi cabeza... paró.
Lo agradecí y decidí, dado el fortuito éxito de mi conducta, posponer el amanecer de mi cuerpo unos minutos más.
Pero cuando lo intenté nuevamente... a las 12:45pm... ¡el sonido aún era mayor!...
Desesperada decidí encaminarme a la cocina y beber un buen vaso de agua fría... con la esperanza de que el líquido vital lograra reestablecer mi organismo y devolverme el control de mis niveles emocionales.
Fue precisamente allí, en la encimera de la cocina, donde encontré la fotografía... la miré perpleja, sin comprender absolutamente nada le dí la vuelta... allí encontré la respuesta a todos mis males...
"GRACIAS POR LA MARAVILLOSA FIESTA DE ANOCHE.
CAISTE RENDIDA ANTES DE TIEMPO.
INTENTÉ DESHACERTE DE TU GORRO CASCABELERO, PERO ME FUE IMPOSIBLE... IMAGINO QUE DECIDISTE INICIAR EL NUEVO AÑO CON LA ALEGRÍA CON LA QUE DESPEDISTE EL VIEJO.
Cuando era pequeña a ella le gustaba todo aquello relacionado con la construcción y la creación, especialmente los rompecabezas.
Alguien cercano a su vida me contó en cierta ocasión que, en su niñez, con apenas cinco años, llegaba a construir los puzzles por el lado contrario al del dibujo... imagino que el objetivo de este extraño comportamiento era el retarse a sí misma y probar su capacidad de ver las cosas desde un ángulo distinto.
En ese momento descubrí que su rareza no era fruto únicamente de experiencias vitales... creo que desde que nació ella veía las cosas así, diferentes.
Han ido pasando los años y he podido disfrutar de los descubrimientos que siempre ofrece su amistad. Ella me ha ido revelando una realidad que no dista demasiado de aquella imagen que me trazaron de su perfil con cinco años.
Sus rarezas, en contra de lo estipulado socialmente, puedo confirmar que se han dirigido hacia el lado contrario y, para sorpresa de todos los que la rodeamos, se han acrecentado significativamente... aportando al mundo una visión poco convencional de la vida.
Os puedo asegurar que continua contruyendo puzzles.
Ha modificado, eso sí, el número de piezas y la temática de los mismos.... y, por otro lado, ya no se reta contruyéndolos del revés... de hecho, prefiere desafiar a su creatividad con cosas no materiales... encarándose a sí misma ante situaciones mucho más volátiles aunque tremendamente más enriquecedoras... como son los sueños... las esperanzas... los talentos... las emociones y las actitudes humanas.
Ahora que medito sobre su poco usual actitud y sus peculiares aptitudes... me viene al recuerdo un bonito mural que, una tarde de inspiración pigmentada, me animo a crear en una de las paredes casi derrumbadas que encontramos en una solitaria y abandonada casa en las afueras de la ciudad... aquella tarde se impregnó de tintes tornasolados, en la soledad del suburbio, rodeadas de entusiasmada creatividad...
Desde aquel día siempre me pregunta...
"¿Y tú... cuándo creaste algo nuevo desde aquella última vez...?"
... confio en poder darle pronto una buena respuesta... sé que no parará hasta alcanzar un veredicto a la altura de las circunstancias...
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"NO ES TANTO VER LO QUE AÚN NADIE HA VISTO SINO PENSAR LO QUE TODAVÍA NADIE HA PENSADO SOBRE AQUELLO QUE TODOS VEN"
Ella era, sin ser consciente, una magnífica educadora.
Nunca le gustó que le dijera que era una maravillosa maestra, siempre me respondía diciendo:
"Maestra se conjuga bajo el verbo amaestrar y que yo sepa, al menos de manera consciente, no enseño a nadie a exhibirse realizando magestuosas piruetas ni gracias circenses... en todo caso soy yo misma quien realiza tales hazañas de manera incontrolada..."
Estaba claro que tenía el día sombrío... mejor no profundizar en exceso en su respuesta y, mucho menos, hacerle entender que ella, sin ser consciente, era una magnífica educadora.
Decidí en ese momento, invitarla a visitar el museo arqueológico de la ciudad. Su céntrica ubicación, su acogedora estructura y su contenido asombroso me ayudarían a animarla un poco. Además, su emplazamiento habia sido designado estratégicamente y cerca teníamos uno de los mejores restaurantes de la capital, por lo que podríamos dar buena cuenta, tras nuestra visita, de los vinos y viandas de la tierra.... recobrando fuerzas.
Todavía no habíamos accedido al edificio, nos encontrábamos ensimismadas mirando la magestuosa fachada de piedra, ladrillo y madera construida sobre paredes y pilares que conformaban una planta curiosamente trapezoidal cuando ella, inspirandose en la vision, expiro...
"Tienes que aprender que la vida se conjuga de varios elementos vitales.
De este modo, dependiendo de la cantidad que añadas de cada uno a lo largo del proceso alquimista que es la vida, obtendrás un resultado diferente en tu fusión existencial..."
Tomó aire... y prosiguió su meditación compartida...
"... En cada momento de tu evolución personal irás añadiendo moléculas de paciencia, fortaleza, cobardía, seguridad, egoísmo, locura, empatía, vitalidad, resistencia... Cada elemento lo decantarás en diferentes dosis, dependiendo de tu maduración... y así irás obteniendo unos resultados y una personalidad talentosa variable, que sucumbirá cuando te excedas en la medida y te obligará a iniciar la aleación desde los primeros pasos"
Cuando terminó su exposición, me abstraje del ensimismamiento en el que había caído descuidada a través de sus palabras, y fué... a través de los murmullos y agitaciones que me rodeaban... cuando me percaté que, sin saber cómo, nos habíamos transportado a otros tiempos, a otros lugares...
Como si presenciara una reunión platónica en La Académia, allí estaba ella, indiferente a su entorno y exponiendo, de manera compartida, pensamientos, opiniones y creencias sobre la vida, con diálogos de ida y vuelta. Como si fuera maestra de vida.
Jamás llegamos a entrar al Museo de Arqueología... pero creedme que la tarde resultó ser muchisimo más entretenida y sorprendente de lo que esperaba... aunque eso... ya es otra historia...