En mitad de la noche me despertaste con nacarada luz centelleante.
Pensé que ya llegaba el día, horario desajustado y discordante.
Hipnotizada por tu blanquecina tez, quedé atrapada en admiración asombrante
Luna llena en un cielo de agosto,
luna llena y cegadoramente deslumbrante.
Luna de verano que nos alumbró a todos
en la noche de un domingo taciturno y fascinante.
Desde Tierra de Acogida retraté tu hermosura brillante
sabiendo que no te miraba sola,
sabiendo que compartía con muchos aquel instante.
Miradas enfocadas hacia un cielo luminoso y resplandeciente,
miradas desde todo el mundo,
miradas fusionadas en tu belleza de frágil globo flotante.
.........................
