Hoy te sientes especialmente vulnerable y se que eso no va contigo.
Hoy solo quiero decirte que no regales esa fortaleza y esa actitud de invariable entereza que nos entregas de manera natural y desprendida, deja a un lado tu figura quijotesca de eterno Peter Pan y centra todas las energías en ti... olvídate de los demás. Inténtalo aunque solo sea por una vez, hazlo por mí, por nosotros.
Ayer nos decías reiterativamente "Estad tranquilos y no os preocupéis por mi" y yo te contestaba con la misma machaconería "Eso deja que lo decidamos nosotros"... porque tu eres así, independiente y libre, nacido para hacer y deshacer intentando que nadie se preocupe por ti... pero las cosas no funcionan siempre como uno quiere y, aunque no te guste, es absolutamente imposible que no nos desvelemos por ti cuando la situación lo amerita... como por ejemplo hoy... porque te queremos.
Abuelo, en la distancia muchos están contigo en esa fría e inhóspita sala con olor a dispensario, somos tantos que no notarás en ningún momento el dolor de la fragilidad, de la flaqueza que este episodio ha podido dejar en tu espíritu fuerte, en tu vida.
Muchos tenemos ahora, en este preciso momento, nuestras energías y pensamientos puestos en ti.
Siembra y cosecharás dice el sabio refrán, tu ahora serás ejemplo de estas palabras porque sembraste muchas cosas y ahora es el tiempo de recoger las germinadas semillas.
Todo va a ir bien, el camino no acabará hoy, aun te faltan muchas cosas por ver en este mundo, así que ánimo, fuerza y fe.
Espero que al menos esta pequeña ventana sirva de diligente conducto para acercarme un poco a mi Tierra de Origen, para acercarme de otra manera a ti, dándote otro poco de arrojo, coraje y esperanza que te ayuden a seguir, como solo tu sabes hacer, mirando hacia delante con positividad y entereza.
De maldecir la epidemia cancerosa que azota despiadadamente nuestro siglo ya nos encargaremos cuando retomes tus buenos hábitos de monte, vino en bota, acordeón, vasito de pacharán en las fiestas, sudokus, reserva privilegiada de asiento diestro en las comidas familiares, bailes del papelón, paellas reincidentes, migas navideñas y muestras de afecto con esas nietas a las que tanto tu quieres y te dan la alegría de lo que ahora te toca seguir haciendo... vivir.